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	<description>Todos Los Relatos Los Encontraras Aqui</description>
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		<title>Orgía impensada</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Jul 2009 16:08:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Me estaba dando un baño relajante para aliviar tantas horas de estrés laboral, cuándo un sonido proveniente del living me sobresalto. Era el timbre del teléfono. Envolviéndome en la bata que colgaba en el perchero corro a atender la llamada… Era juanchi (mi mejor amigo) recordándome que esa noche era su fiesta de cumpleaños, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me estaba dando un baño relajante para aliviar tantas horas de estrés laboral, cuándo un sonido proveniente del living me sobresalto. Era el timbre del teléfono. Envolviéndome en la bata que colgaba en el perchero corro a atender la llamada…<br />
<span id="more-376"></span><br />
Era juanchi (mi mejor amigo) recordándome que esa noche era su fiesta de cumpleaños, y que no podía perdérmela, sabiendo lo olvidadiza que soy decidió refrescar mi memoria minutos antes.<br />
Colgué con él y seguí…<br />
Aún me faltaban unos detallecitos, yo no iba a dar por terminado aquel lujurioso baño sin antes haberme sumergido por lo menos unos 10 minutos en la bañera con mis espumas burbujeantes de rosas mosqueta , y jazmín …</p>
<p>Al llegar a la casa de Juanchi me recibieron muy amablemente unos cinco o seis chicos más o menos, uno de ellos tomo mi abrigo y mi cartera que gentilmente coloco justo detrás de la puerta de entrada.</p>
<p>Me encontraba confusa y pensaba donde están los demás invitados, y en voz alta pregunte al grupete de chicos _ Donde está el cumpleañeros?<br />
Y uno con voz potente me responde: ya viene, salió un momento y nos pidió que mientras el regresaba te atendiéramos bien…</p>
<p>Ya más tranquila me acomodé en uno de los sillones blancos que adornan el gran living de su casa.<br />
El más juvenil del grupo me acercó un refresco, a lo cual acepto encantada, tenia calor…<br />
Entre charlas y refrescos el tiempo pasaba y la ausencia de mi amigo y del resto de los invitados se hacía notar.<br />
Pero claro, no quería decir nada, iban a pensar que era una tonta.<br />
No sé si era el baño relajante o la bebida refrescante que me habían dado pero comencé a tener un poco de sueño, y sentía mi cuerpo pesado.<br />
Me quise parar del sillón y me volvía a caer pesadamente en el.<br />
Los muchachos estaban ahí pero no mencionaban palabra alguna, y se miraban entre sí&#8230;</p>
<p>Volví en un segundo intento a querer ponerme de pie pero fue imposible, caí desplomada nuevamente, los ojos se me cerraban, y creo que los mantuve un largo rato cerrados porque cuándo los abrí estaba rodeada de cuerpos desnudos agitando fervientemente sus pijas frente a mí con miradas devorantes recorrían mi cuerpo, en ese instante me noto que también carecía de mis prendas…</p>
<p>Parecía como que un pulpo me hubiera rodeado, sentía manos por todos lados, en mis tetas había dos; uno lamiendo y mordisqueando un pezón, otro jalaba de la otra mama como si quisiera arrancarla, el de la voz potente me llevó las piernas hacia atrás quedando mis rodillas a la altura de mis senos y abriéndome los labios de la vagina con sus enormes manos se incrustó en ella como si jamás antes hubiera chupado una concha, se había apoderado de mi clítoris de tal manera que me hacia doler, su gran lengua me recorría salvajemente de abajo hacia arriba, y así sucesivamente … no me pude resistir ante tanta presión que este ejercía con los movimientos que me vine en un orgasmo tembloroso … saliendo un fuerte chorro de orina mezclado con mi néctar bañe su rostro que pareció no importarle y siguió con devoción levantando con su lengua cada gota que de mí salía.</p>
<p>A la vez alguien me ahogaba con su dura y caliente pija en un solo envión en mi boca, al grito de chúpamela putita!!! Entre mis ahogos y sus embestidas el tipo me acabó en ella, y ordenándome que bebiera hasta la última gota, yo obedecí sumisamente pasándome la lengua por mis labios para que no quede ningún rastro de su semen.</p>
<p>El grandote con la cara embadurnada de mi corrida la retiro de mi sexo y tomándose con la mano derecha su falo erecto lo llevó hasta mi boca dejándome anonada de semejante pedazo que este cargaba!!!<br />
Le rodee con mis labios el prepucio lamiendo suavemente el frenillo, a la vez que mi lengua recorría parte de su tronco que ya sostenía con mi mano, mientras otro de los muchachos, este era más bien menudo, con cara de saber coger, hurgaba con sus dedos dentro de mi concha, e intercalaba con ligeros lengüetazos, otro se apoderó de mi ano, y me lo comenzó a dilatar con la punta de la lengua, sentía que me volvía loca de tanto placer…</p>
<p>Eran tantas manos, lenguas, y pijas rodeándome que perdí el control de todo.</p>
<p>Dos de ellos se pajeaban a centímetros de mi cara sin quitar la vista de la escena. El que estaba en mi culo dejó su lengua para meterme primero un dedo, luego dos, moviéndolos circularmente como haciendo lugar… quitaba los dedos y los llevaba a mi boca para que los lamiera, saque con mis manos la pija que tenía en mi boca, y le chupe los dedos con devoción, relamiéndome como una prostituta a la que luego recompensarían por su trabajo.<br />
Excitadísimo levantando una de mis piernas sobre el respaldo del sillón me penetró por el culo que él mismo ya había dilatado.</p>
<p>Con movimientos toscos como si nunca hubiera penetrado por la puerta trasera le suplicaba que lo hiciera más suave, parecía que esto lo enfureció y más fuerte me la clavaba, y más dentro empujaba, arrancándome una mezcla de gemidos y de dolor.</p>
<p>Dejando su cuerpo casi en el aire “el que parecía un oso” metió su gran pija por la concha, con embestidas casi brutales me la mandó hasta el fondo, (me sentía en la gloria), me estaban cogiendo por los dos agujeros salvajemente, mis gemidos parecían aullidos de loba en celo en pleno acto de procreación.</p>
<p>Otros 3 se turnaban para llenar mi boca con sus pedazos y en un arrebato de calentura se acercó uno con un gran tatuaje en su brazo derecho, que hasta ese momento no se lo había descubierto, se tomo los huevos con su mano apretándolos desde la base de los mismos me los puso sobre mi cara empujando mi cabeza me obligo a lamer, parecía que le iban a explotar de lo cargados de leche que ya estaban.</p>
<p>Mientras yo me retorcía de placer con esa doble penetración, el restante apretaba mis tetas juntándolas y metiendo su miembro en medio de ellas se pajeo a un ritmo descontrolado sin parar y cuando se vio venir agitándolo me esparció todo su semen en mi rostro, pelo, y llegando hasta mis tetas, que el muy asqueroso lamió su propia acabada hasta dejarme tan limpia como había llegado…</p>
<p>Acto seguido el que me estaba taladrando el orto y ya con la leche en la punta se acercó hasta mí, me lo dio a mamar que no habría pasado ni 1 minuto cuándo llenó la boca de su tibia lechada, chorreando por las comisuras pasé mi lengua para no dejar escapar nada.</p>
<p>A mi trasero no le daban respiro cuando este lo dejó lo ocupo uno de los que se pajeaba en mi cara, el pobre estaba tan caliente que al 3 bombeo se corrió dentro de mí y así con la leche aún saliendo de mi agujero vino el rubio de pelo largo que me la metió sin piedad encontrándolo tan agrandado de tanto traqueteo me la sacaba y metía golpeando los huevos contra el clítoris, meciéndome en un lujurioso sin fin de orgasmos mis gemidos ya no eran tal, sino más bien eran gritos, me premio con una terrible eyaculación que sin sacarla dando sus últimas embestidas sentía como chorreaba el liquido hasta alcanzar mi vagina y enchastrando la pija que seguía bombeando cada vez con más intensidad, sumaron una cuota de morbo extra en mí que conjuntamente con el frotamiento de este con la leche calentita del anterior lograron mi tercer largo orgasmo saciando mi inexplorada perversidad.<br />
Dejándose llevar por la lujuria del momento sacó de golpe su palpitante pene y se vació por completo sobre mi extasiado cuerpo.</p>
<p>Me sorprenden unos aplausos provenientes de la puerta como agasajando el culmine de la fiestita, y lo veo a él… mi amigo!!!<br />
Me dice:<br />
Al ver que tardabas tanto me preocupé!!!<br />
Me cansé de tocarte timbre y al tantear la puerta noté que estaba sin llave.<br />
Me alegro que no te haya pasado nada, la próxima vez que te des un baño de inmersión ponte la alarma del reloj.</p>
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		<title>Pokemon: Violando a Misty</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Jul 2009 15:57:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Ese día, nuestros 3 protagonistas, acababan de salir de la cueva plateada, en dirección ciudad plateada, para ir a la casa de Ash a hablar con su madre. Se estaba haciendo de noche, y a Brock, se le ocurrió escampar en un laguito cerca de allí, al llegar entre los 3 montaron las tiendas y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ese día, nuestros 3 protagonistas, acababan de salir de la cueva plateada, en dirección ciudad plateada, para ir a la casa de Ash a hablar con su madre. Se estaba haciendo de noche, y a Brock, se le ocurrió escampar en un laguito cerca de allí, al llegar entre los 3 montaron las tiendas y se prepararon para dormir, no sin antes comer un gran plato de fideos, que había cocinado Brock.<br />
<span id="more-374"></span><br />
-Brock, esta comida esta riquísima, no se como los puedes cocinar tan bien- Dijo Misty mientras se quitaba la camiseta delante de ellos (Llevaban un tiempo juntos, a eso a ella y ale daba igual, eran como hermanos!)</p>
<p>Brock no pensó lo mismo, ya que al ver que Misty no llevaba sujetador, tuvo una gran erección.</p>
<p>-Me voy al bosque a tomar el viento antes de dormir, dormiros vosotros- Ambos sabían que Brock iba a masturbarse, ya que siempre que decía eso lo hacia, no era la primera vez que Ash lo habría cogido haciéndose una paja-</p>
<p>Asintieron con la cabeza, que se le iba a hacer.</p>
<p>Al llegar al bosque Rock saco una poke ball, y de ella salio un excepcional Bellsprout, se bajo los pantalones con rapidez, y dijo:</p>
<p>-ya sabes lo que hacer amor mío,</p>
<p>Mientras lo decía la planta se acerco y se metió la exuberante polla de 21 cm en la boca.</p>
<p>Esa boca succionaba que daba gusto, recorría con su jugo cada parte de su polla, parecía que se la iba a tragar. Cuando se iba a correr Brock, la envistió con más fuerza, haciendo que esta se tragara todo el semen.</p>
<p>-Te gusta eh? Jaja –Añadió- acto seguido saco de nuevo la poke ball y la volvió a atrapar.</p>
<p>Esa, fue una de las mejores mamadas que le habían hecho, mientras tanto en el campamento:</p>
<p>-Ash? Estas despierto?</p>
<p>-Ahora si, pero dime</p>
<p>-Tengo muchísima calor, puedo dormir sin camiseta?-Misty no había logrado entender como aun no había logrado calentar a Ash en 2 años, así que lo intento una vez más, con mas esfuerzo- Aunque como siempre, Ash se había tapado la erección ocultándola bajo la cinta del slip.</p>
<p>-Tu no tienes calor?-Pregunto Misty con tono preocupada</p>
<p>-En realidad no mucho gracias, y ahora me voy a dormir que mañana tenemos mucho camino.</p>
<p>-Pero…pero.. Ash.. yo…</p>
<p>En ese momento entro Brock en la tienda, y al ver a Misty en tetas de nuevo, volvió a levantarse su amigo. Misty al ver ese gran pene, y gracias a la excitación que tuvo con Ash le dijo al oído cuando se acostó a su izquierda:</p>
<p>-Brock, cuanto te mide?</p>
<p>A Brock se le encendieron las neuronas, y respondió:</p>
<p>-No se nunca me la he medido, en realidad lo intente una vez pero necesito alguien que me la aguante, si tienes tanta curiosidad podrías ayudarme.</p>
<p>Sin pensarlo dos veces, Misty cogió una regla que tenia en la mochila, y le bajo los pantalones a Brock. Estaba tan fascinada que se acerco demasiado y al bajarle los pantalones de golpe, el gran miembro le dio en la cara.</p>
<p>Era la primera vez que Misty veía una polla tan grande, así que soltó un grito de asombro. Al medírsela con su regla de 24 cm, observo que le media 21,3.</p>
<p>Sin pensarlo 2 veces, Misty bajo la cara y empezó a chapársela como una condenada, las pollas grandes la volvían loca, y mas sabiendo que Ash estaba mirando y por el movimiento de su saco se estaba haciendo una paja.</p>
<p>En ese momento Misty paró, y soltó una pequeña carcajada diciendo:</p>
<p>-Me voy a dormir ya, me encanta dejar a los tíos a medias, que se creen!</p>
<p>Ambos muy enfadados, se terminaron de hacer la paja solitos.</p>
<p>A la mañana siguientes, como siempre Ash se levanto el primero y por una extraña razón, Brock también, ambos fueron al lago.</p>
<p>-Ash, respecto a lo de ayer, Misty tiene que obtener su merecido no crees?</p>
<p>Ash asentó con la cabeza.</p>
<p>-Sígueme se lo daremos y suelta a Pikachu lo necesitaremos.</p>
<p>Sin decir nada más el muchacho obedeció sus órdenes</p>
<p>Al llegar Brock saco a todos sus Pokemon roca, y los obligo a amordazar a Misty, y a agarrarla, mientras tanto Brock se bajaba los pantalones:</p>
<p>-Ash que estas esperando bájatelos</p>
<p>El joven no obedeció ya que al ver la descomunal polla del amigo la noche anterior, pensaba que su polla de 16 cm y medio, era chica.</p>
<p>Brock se abalanzo contra sus pantalones y sin más preámbulos, se los quito de un tirón.</p>
<p>Después lo agarro de la polla y lo metió en la habitación, ya estaba harto de que no le obedeciera.</p>
<p>Al entrar Misty estaba desnuda y amordazada, mientras algunos Pokemon la sujetaban.</p>
<p>-Que coño hacéis, hijos de puta, bajadme!!</p>
<p>-Eres una niña mala- Gimió Brock- te tenemos que castigar..</p>
<p>Misty miro fugazmente a Ash y se le escapo una lágrima. En ese momento Ash dijo:</p>
<p>-Pikachu pequeñas cargas en sus tetas por guarra.</p>
<p>Al hacer esto, Misty se retorció de dolor y placer, pero le gusto.</p>
<p>Brock hizo una señal y su Geodude rompió sus braguitas y empezó a meterle uno a uno los dedos de su mano, hasta llegar a 3 por su depilado y joven coñito.</p>
<p>Ese Pokemon realmente lo hacia bien, parecía que estaba hecho para eso, ya que en 10 minutos Misty Molto su primer orgasmo</p>
<p>CONTINUARA…</p>
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		<title>Amor oculto</title>
		<link>http://mirelatos.com/relatos/amor-oculto/</link>
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		<pubDate>Sat, 18 Jul 2009 15:56:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[- ¡Eh, Pufi! – llamé a mi mejor amigo &#8211; ¡No hay quien te vea últimamente! ¡Acabas las clases y desapareces! - ¡Ah, perdona, Bert! – se disculpó &#8211; ¡Tenía que haberte avisado! ¡No tengo perdón! ¡Hemos hecho un nuevo grupo de rock y me voy corriendo a los ensayos! ¡Tocamos el domingo en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>- ¡Eh, Pufi! – llamé a mi mejor amigo &#8211; ¡No hay quien te vea últimamente! ¡Acabas las clases y desapareces!<br />
- ¡Ah, perdona, Bert! – se disculpó &#8211; ¡Tenía que haberte avisado! ¡No tengo perdón! ¡Hemos hecho un nuevo grupo de rock y me voy corriendo a los ensayos! ¡Tocamos el domingo en el auditorio, así que no faltes! Te daré una invitación ¡Toma!<br />
<span id="more-372"></span><br />
- ¿Los coches? – me reí &#8211; ¿Qué nombre es ese para un grupo?</p>
<p>- Pues… ¡verás! – bajó la voz &#8211; ¡Es cosa mía!, ¿sabes? Mi padre tiene todos los vinilos de un grupo de los 80 que se llamaban The Cars ¡Eran buenísimos! Si los oyeras ahora, te parecería música actual. Se separaron y siguió cantando el solista, Rik Ocasek, pero sonaba igual o mejor. Yo encontré alguna copia en CD, pero me bajé toda su música con eMule ¡Ya no se encuentra!</p>
<p>- ¿Y no le podías haber puesto un nombre más original? – me decepcionó &#8211; ¡Estás copiando el nombre de un grupo desaparecido!</p>
<p>- ¡Ni hablar! – dijo seguro -; ellos eran The Cars, en inglés, nosotros somos «Los coches», en español ¡Es cuestión de seguir una cierta parte de su línea, no de imitarlos!</p>
<p>- ¡Bueno! – no quise dar mi opinión hasta oírlos &#8211; ¡Espero que no les copies los temas!</p>
<p>- ¡Te lo aseguro! – exclamó -; yo diría que no nos parecemos en casi nada, aunque algo influirán, ¡supongo! Pero no adivinas por qué le puse ese nombre.</p>
<p>- ¡Por poco original, Pufi! – le dije &#8211; ¡Os podíais llamar los Pufi-Pufi o algo así!</p>
<p>- ¿Quieres que la gente se ría de nosotros? – le molestó mi broma &#8211; ¡Escucha! La idea no es imitar su música, que me gusta, sino sus portadas pero con mi toque.</p>
<p>- ¿Sus portadas? – me extrañé &#8211; ¿Es que eran obras de arte?</p>
<p>- Hmmmmm…. ¡Más o menos! – me hizo acompañarlo un poco – La cosa es que aquellos tíos sacaban un coche en su portada y, encima de él, aparecía una chica… ¡ligerita de ropa! ¡Pues bien! Como nuestro grupo es de corte gay, pondremos en las portadas coches de ahora, fálicos, con un chico macizo encima y ligerito de ropas.</p>
<p>- ¡Ah, vaya! – me sorprendió -; buscaré algo de ese grupo antiguo y te daré mi opinión sincera ¡Te lo aseguro! ¡Como seáis un plagio te lo digo claramente!</p>
<p>- ¡Ve a oírnos!</p>
<p>2 – El concierto</p>
<p>Estaba agobiado de esperar más de una hora en una cola larguísima. No sabía si serían buenos, pero no iban a tocar solos, desde luego. Cuando menos me lo esperaba y después de media cajetilla de cigarrillos, se me acercó un chico monísimo. Lo había visto a veces en la facultad, pero no sabía su nombre. Me habló como si me conociera de siempre.</p>
<p>- ¡Oye, Bert! – me dijo al oído &#8211; ¡No tienes por qué esperar en la cola! ¡Esto se va a retrasar bastante porque se ha hundido una parte del escenario! ¡Vente conmigo!</p>
<p>- ¿Se ha hundido el escenario? – me asusté &#8211; ¿Ha pasado algo?</p>
<p>- ¡Nada! – dijo &#8211; ¡No ha pasado nada! ¡Ni siquiera a los instrumentos! Pero lo están poniendo todo en su sitio y reforzándolo ¡Vente con nosotros adentro y, cuando vaya a empezar el concierto, te vas a tu sitio! ¡Vas a flipar, tío!</p>
<p>Entré en los camerinos de «Los coches» y me quedé de piedra ¡Todos estaban maquillados y llevaban el torso desnudo! ¡No se sabía quién era quién! Estaban nerviosos porque sabían que el retraso no les favorecía y, esperar en el backstage los estaba matando.</p>
<p>- ¡Bert, amigo! – oí una voz cariñosa &#8211; ¡Pasa y siéntate un poco con nosotros!</p>
<p>- ¡Eh! – exclamé &#8211; ¡Tenéis un look muy original!</p>
<p>- ¿Te gusta? – me besó &#8211; ¡Pues espera a ver el escenario! ¡Lo ha diseñado Pufi!</p>
<p>Cuando salí a la sala y miré a los instrumentos en la penumbra, me expliqué por qué se les habría hundido medio escenario ¡En el centro había un choche deportivo!</p>
<p>Se apagaron las luces de la sala y se encendió el escenario ¡Hubo un griterío que no me lo esperaba! ¡Seguro que ya habían tocado en varios sitios y Pufi no me había dicho nada!</p>
<p>Al poco tiempo, una luz cegadora iluminó el coche, que brillaba como si fuese de cristal y, abriéndose una puerta, salió Pufi con su guitarra inalámbrica moviendo su mano por el mástil entre sus piernas como si se estuviera masturbando; y empezó a hacer ruidos muy estridentes ¡Sonaba como el motor de un coche deportivo!</p>
<p>El ritmo alocado empezó y las voces de la gente casi eran tan fuertes como la música. Cuando terminó el primer tema, no pude aplaudir ¡Era fantástico!</p>
<p>Volví hacia los camerinos entre la gente que iba a salir; en sentido contrario ¡Casi llego a los caminos sin botones en la camisa!</p>
<p>- ¿Qué quieres? – me preguntó un tío fuerte en la puerta &#8211; ¡No se pude pasar!</p>
<p>- ¡Lo sé! – sonreí &#8211; ¡Dile a Pufi que está aquí Bert, por favor!</p>
<p>Dejó a otro tío fuerte en la puerta y entró a avisar. Por más que le sonreía a aquel vigilante tan fuerte, me miraba con malos ojos. Afortunadamente, el otro no tardó nada en salir, se acercó a mí sonriente y me puso la mano en el hombro.</p>
<p>- ¡Lo siento, tío! – me dijo &#8211; ¡Ahora no se puede entrar ahí!</p>
<p>Me extrañó aquella reacción ¡Pufi era mi mejor amigo! Me volví resignado y pensé en darle mi opinión el lunes siguiente, pero me senté un rato a pensar antes de sacar el coche del parking.</p>
<p>3 – El aviso</p>
<p>La gente se iba dispersando y no salía nadie por la puerta trasera. Estaba a punto de levantarme y de irme cuando apareció Paco y se acercó a mí muy contento.</p>
<p>- ¿Todavía estás aquí, Bert? – se sentó a mi lado &#8211; ¿Estás bien?</p>
<p>- ¡Sí, sí! – no levanté la vista -; esperaba por si podía saludar a Pufi, pero ya me voy.</p>
<p>- ¡Mejor! – me tomó por la cintura &#8211; ¡Pufi estará ya en su casa! Me parece que no vas a poder saludarlo hasta que lo veas en clase.</p>
<p>No le dije nada, pero lo miré extrañado y sin creerme lo que me decía.</p>
<p>- ¡Adiós, Bert! – se levantó &#8211; ¡A Pufi se le ha subido el éxito a la cabeza! Ahora no es nuestro compañero de clase; es una estrella del rock.</p>
<p>¡Es mi mejor amigo!, me dije; ¿Cómo me iba a hacer a mí aquello?</p>
<p>Tomé el coche y me volví a casa un poco decepcionado y bastante confuso. En realidad, no era nada más que un buen compañero de clase, pero si se había convertido en una estrella, yo ya lo era: mis notas eran bastante mejores que las suyas.</p>
<p>El lunes lo encontré ya sentado en su sitio y chupando sensualmente la punta de un bolígrafo.</p>
<p>- No te pude ver el otro día – le dije -; entiendo que estabas en un momento demasiado importante como para recibir a cualquiera.</p>
<p>- ¡No es eso! – me dijo indiferente -; el manager es el que manda en las actuaciones. Nadie me dijo que fuiste a verme.</p>
<p>- ¡Bueno! – vi un lugar alejado donde sentarme -; no iba a decirte nada más que, aunque os parecéis bastante a The Cars musicalmente, el espectáculo me pareció bueno.</p>
<p>- ¿Nada más que bueno?</p>
<p>- ¡Es mi opinión! – comencé a retirarme &#8211; ¡Te dije que te iba a ser sincero!</p>
<p>No se acercó a mí en toda la tarde y, a la hora de salir, esperé a propósito a que él se me acercara, pero se fue. Mi mejor amigo se había convertido en un divo al que, para verlo, había que pedir antes permiso a su manager. No puedo negar que no me dolió su postura prepotente, pero me di cuenta de que en la clase, y fuera de ella, había gente que me merecía más la pena que él. Ya sabía a qué atenerme.</p>
<p>- ¡Bert, espera! – oí a mis espaldas &#8211; ¡Un momento!</p>
<p>No me pareció la voz de Pufi, así que me paré sin mirar atrás. Al instante, tuve a mi lado a Paco.</p>
<p>- ¿Ya te vas? – me miró preocupado &#8211; ¡Te invito a una caña! Me gustaría hablar contigo ¡Por favor!</p>
<p>- ¡Vale! – contesté sin mucho interés &#8211; ¡Acepto!</p>
<p>- ¡No me engañas, amigo! Sé lo que sientes por Pufi y…</p>
<p>- ¡Sentía! – dije -.</p>
<p>- ¡Mejor así, Bert! – me echó el brazo por el hombro &#8211; ¿Crees que no me he dado cuenta de lo que estaba pasando? ¡Seamos sinceros! ¡Toma tu vaso y vamos a sentarnos allí! Nadie nos va a molestar.</p>
<p>- ¡Eso espero!</p>
<p>- ¡Voy a decirte sinceramente lo que pienso, Bert! – dijo -; sé lo ilusionado que estabas por Pufi, pero yo ya sabía los movimientos de ese tío. Verte el otro día solo, tan tarde, esperándolo después del concierto, me aclaró muchas cosas, pero me partió el alma.</p>
<p>- Su manager no deja que nadie se le acerque.</p>
<p>- ¿Su manager? – preguntó con sarcasmo &#8211; ¡Su manager es él, chico! El grupo obedece sus órdenes. Todos esos que le acompañaron en el concierto están en su grupo porque, antes, se han dejado encular.</p>
<p>- ¿Qué? – me sorprendió &#8211; ¡Son todos gays!</p>
<p>- ¡Vamos, Bert! – me tomó las manos &#8211; ¡Abre los ojos! Cada vez estaba más distante de todos ¡Él es la estrella! ¡Los demás son simples marionetas manejadas por él mismo! En el fondo tienes suerte ¿Te has acostado con él?</p>
<p>- ¿Qué pregunta es esa, Paco? – me molesté &#8211; ¡Para mí esas son cosas muy íntimas!</p>
<p>- ¡No! – sonrió &#8211; ¡No te has acostado con él! Si lo hubieras hecho, no me habrías contestado así.</p>
<p>- ¿Tú qué sabes?</p>
<p>- ¡Más que tú! – se puso muy serio &#8211; ¡Yo sí me he acostado con él! ¡Me engañó! Me prometió esto, luego aquello… ¡me gustaba y caí!</p>
<p>- ¡Pues a mí, chaval – lo miré fijamente a los ojos -, ni se me ha insinuado! ¿Claro?</p>
<p>- ¡No tienes que jurármelo! – dijo -; si hubieras estado con él no me hablarías así ¡No sabes nada y tienes suerte de no haber caído en su trampa!</p>
<p>No sabía de qué me estaba hablando ¡Pufi siempre se había portado muy bien conmigo, pero era totalmente cierto que yo nunca había follado con él!</p>
<p>- ¿Has visto a Pufi desnudo? – me preguntó directamente -.</p>
<p>- ¡No! Y no quiero verlo. Él tiene ya su harén, ¿no?</p>
<p>- Por desgracia para los miembros de ese… harén – siguió hablando -; Pufi tiene una polla tan gruesa, que al que se folla lo parte en dos. Yo estuve dos semanas sangrando y aguantando el dolor por vergüenza a ir al médico y decirle… ¡es que un compañero me ha reventado por dentro!</p>
<p>- ¿Te hizo eso? – me dolió &#8211; ¿Por qué lo dejaste?</p>
<p>- ¡No lo dejé, Bert! – agachó la cabeza &#8211; ¡Por más que le gritaba que parase, empujaba y empujaba! ¡Me estaba matando!</p>
<p>- ¡Oh, Dios mío! ¡Paco! – le apreté las manos &#8211; ¡No llores, hombre! Después de todo tengo suerte de que no se haya encaprichado conmigo.</p>
<p>- Pufi no se enamora de nadie – le cambió la voz -; Pufi parte en dos cada culo que puede y busca otro ¡Es su arma! ¿Quieres esto? ¡Déjame follarte!</p>
<p>- ¿Por qué no me lo has dicho antes? – me asusté &#8211; ¡Podía haberme hecho tanto daño como a ti!</p>
<p>- ¡Tú mismo lo has dicho, Bert! – me acarició &#8211; ¡Es algo muy íntimo! Yo estoy enamorado de ti, en silencio, pero siempre te he visto detrás de él; como su remolquer…</p>
<p>- ¿Cómo? – solté sus manos &#8211; ¿Enamorado de mí?</p>
<p>- ¡Lo siento! – dejó allí cinco euros y se levantó &#8211; ¡Te aseguré que nadie iba a molestarte!</p>
<p>No podía reaccionar. Me había dejado de piedra. Desapareció tras de mí y salió del bar. Reaccioné, me levanté y corrí a buscarlo.</p>
<p>- ¡Paco, Paco, espera!</p>
<p>Hizo lo mismo que yo. Se paró y no volvió la cabeza. Cuando llegué a él, sus ojos encharcados en lágrimas me miraron en silencio.</p>
<p>- ¡Oh, no! – lo abracé &#8211; ¡Me tienes, Paco! ¡Déjame ayudarte! ¡Yo me he salvado de esa trampa, pero tú no has perdido a tu amigo Bert! ¡Bert te adora!</p>
<p>Me besó en llantos y lo abracé con cariño. Me importaba un carajo lo que dijese la gente.</p>
<p>4 – Enroque</p>
<p>- Supongo, querido amigo – le dije -, que pensarás que esto no es más que compasión, pero te equivocas. Sabes que tengo pocos amigos y, de esos, sólo tres, y ahora dos, me merecen toda mi confianza ¡Me gustas!; y sé que con un poco más de roce entre ambos, podría amarte con facilidad ¡Eres tan…!</p>
<p>No hablaba nada. Estaba sumergido en un shock, pero había pasado por aquella conversación tan desagradable para él, por evitar que cayese en lo que él llamaba la trampa de Pufi.</p>
<p>- ¡Vamos, Paco! – lo tomé por la cintura &#8211; ¡Te voy a llevar en coche a tu casa!</p>
<p>No quise hacer nada más aquella noche, pero la tarde siguiente abordé a uno que me pareció miembro de «Los coches».</p>
<p>- ¡Hola, tío! – le sonreí &#8211; ¡Muy buen concierto el del viernes! ¡Sois geniales!</p>
<p>- ¡Gracias! – no hubo otra expresión &#8211; ¡Me alegro de que te gustase!</p>
<p>- ¡Oh, sí! – dije ilusionado &#8211; ¡Sobre todo porque sé que es una formación gay, con garra, con fuerza, con empuje! ¡Ese líder te parte en dos el culo!</p>
<p>Me miró extrañado sin decir nada.</p>
<p>- ¿Insinúas algo?</p>
<p>- ¡Hablo de su música! – dije insinuante &#8211; ¡Personalmente… no lo he catado! ¿Tú sí?</p>
<p>Me miró con odio manando de sus ojos, se levantó y se fue dándome la espalda. No era nada concluyente, pero si aquellas palabras no le hubieran sonado a otra cosa, posiblemente nuestra conversación hubiera sido más larga y amistosa. Aquel chico había pasado por la prueba de fuego.</p>
<p>- ¡Paco, cariño! – lo abracé -; quiero que sepas que por muy colgado que estuviese yo de Pufi, me has abierto los ojos. No sé por qué a mí no me ha insinuado nunca nada, pero el poco amor que le tenía, ha desaparecido ¡Piénsatelo ahora! ¡Bert está a tu lado si aún me amas! ¡Creo que te quiero!</p>
<p>Aquellos ojos tristes, ojerosos, su mirada distante, su cabeza agachada, se levantaron a una, me miraron con una sonrisa leve y un hilo de voz dijo: «¡Gracias!».</p>
<p>- ¡No, Paco, no me hagas eso! – le tomé las manos &#8211; ¡Te quiero de verdad! Las palabras no dicen nada; los que hablan son los hechos. Si estás enamorado de mí de verdad… ¡demuéstramelo! ¡Yo quiero demostrártelo!</p>
<p>- ¡No me dejes! – habló sin expresión &#8211; ¡Quédate siempre a mi lado!</p>
<p>- ¿Lo dudas? ¡Vamos a casa!</p>
<p>5 – Sin trampas</p>
<p>Dejamos el coche en el aparcamiento y subimos a mi piso. Paco no hablaba; se limitaba a mirarme con una sonrisa leve ¡Acaso el miedo a pasar otra vez por el sexo!</p>
<p>- ¡Pasa, mi vida! – lo tomé por la cintura &#8211; ¡Estás en tu casa! ¡Ven, nos sentaremos un rato aquí y te traeré una cerveza!</p>
<p>Levantó su mirada y asintió. Cuando me senté a su lado, le tomé la mano sólo por darle confianza, pero se echó en mis brazos llorando como un loco. Me había enamorado de Paco; lo tenía muy claro. Me arrancaba las entrañas el verlo llorar. Ni siquiera se me pasó por la cabeza abrirle los botones de su camisa y acariciar su pecho dolido y traicionado; pero lo hizo él.</p>
<p>Comenzó a desbrocharme la camisa con una mano sin dejar de llorar y metió su mano, me acarició, me apretó con fuerzas, me besó sin control. Paró y se desabrochó la camisa. Vi su pecho moreno y sin vello, pero no podía tocarlo. Tomó mi mano y la puso en su vientre. Lo acaricié con todo mi amor. No quería verlo sufrir.</p>
<p>Miró a un lado y a otro, se levantó y me tomó de la mano.</p>
<p>- ¡Por favor, ámame! – dijo &#8211; ¿Dónde está tu cama? ¿Dónde duermes? ¡Enséñame tu cuerpo, te lo ruego!</p>
<p>No; no iba a empeorar su llanto porque yo lo tocase. Necesitaba amarme tanto como yo a él. Lo llevé al dormitorio y se quitó los pantalones. Dejó de llorar y me sonrió. Me desnudé y no dejó de mirarme ni un solo instante hasta verme totalmente desnudo. Se acercó a mí y me acarició el miembro suavemente mientras volvía a besarme más calmado.</p>
<p>Tiró de mí hasta la cama y nos fundimos en un abrazo largo; sin prisas. Luego, en un impulso que ya no podía reprimir, recorrí su pecho con mi lengua lentamente hasta llegar a sus piernas. Tenía ante mí su polla dura y húmeda ¡No era un polvo más! Sabía que me necesitaba y lo fui acariciando con delicadeza hasta meterme su capullo rojo, brillante y cálido en mi boca. Me estuvo acariciando la cabeza normalmente; como me lo hubiera hecho sin haber pasado trauma ninguno y acabé echándome a su lado de espaldas a él y tirando de su brazo para que se acercase a mi cuerpo y me penetrase.</p>
<p>Puso su boca en mi cuello y sólo dijo algunas palabras.</p>
<p>- ¡Esto, amor mío, no demuestra cuánto te amo!; sólo que te necesito.</p>
<p>Volví mi rostro para besarlo y quise darle seguridad.</p>
<p>- ¡Sí lo demuestra, Paco! Y yo te necesito a ti tanto como tú a mí ¡Ámame!</p>
<p>Estaba pegado a mí y sólo tuve que guiar su miembro hasta mi agujero. Con una delicadeza que jamás hubiese imaginado, me fue penetrando despacio.</p>
<p>- Sí, sí demuestra que te amo, Bert ¡Más que a mí mismo! ¡Y las palabras también! ¡Yo envié a Rico a la cola del concierto para que no esperases allí tanto tiempo! Yo corrí el riesgo de perder mi propia vida debajo del escenario para que el coche, con Pufi dentro, se hundiese a los infiernos ¡No hubo suerte! Yo era aquel músico que te besó ilusionado, pero no esperaba que cuando saliese del camerino, tan tarde, te iba a encontrar allí solo; esperando a alguien que ni se acercó a saludarte. Yo caí en la trampa y por eso estoy en «Los coches», pero el maquillaje hace milagros.</p>
<p>Volví a mirarlo asustado mientras me penetraba.</p>
<p>- ¡Goza, goza, amor mío! ¡Olvida ahora todo eso!</p>
<p>- Dejaré el grupo – me mordía el cuello -; se hundirá con su coche. Los temas se los compongo yo.</p>
<p>Comenzó a temblar de placer y empujé mi culo contra su cuerpo en un delicioso vaivén hasta que se derramó dentro de mí.</p>
<p>Me volví a besarlo sin poder aguantar el llanto y me tomó la cara por las mejillas.</p>
<p>- ¡No! ¡Ahora no quiero que llores tú! ¡Tienes coche y yo tengo casa lejos! ¿Dejarías la facultad?</p>
<p>- ¿Cuándo? ¡Pídemelo ya!</p>
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		<title>Esclavizado</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Jul 2009 15:55:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Odio el tráfico en la hora pico. Habitualmente la hora pico incrementa la posibilidad de que me aumenten los dolores de cabeza, pero este miércoles en particular las cosas ya se habían salido de su cauce. Había sido un día de trabajo en el que fueron surgiendo un problema tras otro y, lamentablemente, pocas soluciones [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Odio el tráfico en la hora pico. Habitualmente la hora pico incrementa la posibilidad de que me aumenten los dolores de cabeza, pero este miércoles en particular las cosas ya se habían salido de su cauce. Había sido un día de trabajo en el que fueron surgiendo un problema tras otro y, lamentablemente, pocas soluciones fueron encontradas. Yo ya había soportado mis diez horas de trabajo y el tráfico que se presentaba en esa hora pico iba a hacer casi imposible que pudiese llegar a mi casa a las ocho de la noche. La sola idea de llegar a mi departamento, ponerme ropa más cómoda, abrirme una cerveza y no estar rodeado de nadie, era la única cosa que me ayudaba a mantenerme calmo.<br />
<span id="more-370"></span><br />
Acostumbraba a gustarme mi trabajo como Analista de Sistemas. Había estado a punto de obtener un ascenso. Me llevaba bien con todos mis compañeros de trabajo. Todos me caían bien.</p>
<p>Hasta que contrataron a Lycia como mi nueva jefa. ¿Qué clase de nombre es Lycia? Desde ese maldito día ella nos está encima como nadie. Todos los procedimientos que yo había desarrollado en los últimos cinco años no parecían ser lo suficientemente buenos. Tuve que comenzar a llegar más temprano y a retirarme más tarde. Más que en desarrollar nuevas ideas o crear nuevos sistemas, mi trabajo parecía estar concentrando sólo en resolver emergencias.</p>
<p>¿Cómo describirla? Ciertamente ella no es mi tipo. Yo he trabajado antes para algunas mujeres un tanto insoportables, pero lo que hacía un poco llevadera la situación era que se trataba del tipo de mujeres a las que yo me siento atraído. No es el caso de Lycia&#8230;., a mí generalmente me gusta las mujeres con cuerpo de modelo, es decir, flacas y de cintura minúscula. Lycia más bien se parece a una modelo de un cuadro de Rubenesque, es decir un tanto entrada en carnes. Se viste con ropas que se pegan a sus &#8220;generosas&#8221; curvas y, de tanto en tanto, &#8220;accidentamente&#8221; roza su cuerpo contra el mío o me apoya parte de su cuerpo cuando simula darme alguna sugerencia en mi trabajo. Yo creo que piensa que con esas actitudes va a lograr que yo me empiece a sentirme atraído hacia ella, pero está completamente equivocada.</p>
<p>Ella está convirtiendo en una pesadilla mi vida laboral y mi vida en general. Hasta he considerado la posibilidad de renunciar pero la actualidad del mercado laboral me asusta un poco. Después de conducir por una hora y quince minutos, finalmente llegué a casa. Gracias a Dios. Busqué mis llaves mientras me aproximaba a la puerta. Debería haberme imaginado que algo andaba mal cuando encontré la puerta sin llave. Debido a mi estado mental, consideré la posibilidad de no haberla cerrado por la mañana. Tiré el portafolio y abrí una cerveza mientras me dirigía a mi dormitorio. Nada hacía suponer que mi vida cambiaría a partir del momento que toqué el interruptor de luz de mi habitación.</p>
<p>Casi escupo la cerveza cuando vi que, recostada sobre mi cama y mirándome fijamente, se encontraba Lycia. Sí&#8230;..Lycia. Ella sabía que me iba a tomar por sorpresa porque sólo sonrió sin decir ni una palabra. Cuando el shock inicial se fue desvaneciendo, pude comenzar a darme cuenta cuál era la verdadera situación.</p>
<p>Lycia no vestía con la ropa ajustada con la que solía verla en el trabajo. Esta Lycia era muy diferente. Estaba recostada de lado, con la cabeza apoyada sobre la mano. Mis ojos se clavaron inmediatamente en el vestido de satén azúl fuerte que se había puesto. El satén se pegaba a cada una de sus curvas&#8230;..curvas que en la oficina no me llamaban en absoluto la atención pero que, en ese momento, comenzaban a producir algún cosquilleo entre mis piernas. Cuando vio que la estaba explorando con la mirada, ella abrió ligeramente las piernas. El vestido se acomodó para revelarme una gran rajadura entre sus grandes muslos. Mientras sus piernas se seguían moviendo sugestivamente, ella intentó reprimir una sonrisa al darse cuenta que tenía los ojos clavados allí.</p>
<p>- ¿Te gusta lo que ves? -ronroneó.</p>
<p>- Yo&#8230;ehh&#8230;.yo&#8230;..ehhhhh&#8230;. -yo tartamudeé.</p>
<p>- Exáctamente lo que yo pensaba. He observado como mirabas a las mujeres de la oficina que visten blusas de satén y llegué a la conclusión que el satén es tu fetiche favorito.</p>
<p>Frotó a lo largo de la tela que cubría su cadera provocando el sonido de su mano al deslizarse. Yo no estaba seguro si la piel de gallina que se provocó en mí al sentir ese sonido fue tan notable como para que ella se diera cuenta, pero sin duda advirtió cuando inspiré profundamente. Balanceó sus piernas a un lado de la cama y se sentó. Cuando cruzó las piernas sus ojos adquirieron un brillo muy sugestivo.</p>
<p>- Ven a mí, David -me arrulló con su voz.</p>
<p>- ¡Fu&#8230;fuera de mi dep&#8230;departamento! -tartamudeé, tratando de convocar a una resistencia que rápidamente se iba desvaneciendo.</p>
<p>Los pensamientos volaban en mi mente. ¿Cómo supo ella mi fetiche con el satén?. Nunca se lo dije a nadie, ni a mis amigos más íntimos. ¿Cómo podía, así de repente, esta mujer que me estaba arruinando la vida y a la que seguro había empezado a odiar, estar provocándome una excitación tan grande? Si ella no era mi tipo. No me sentía atraido hacia ella. Y, sin embargo, mis pies&#8230; paso a paso&#8230;.uno tras otro&#8230;me iban llevando hacia ella.</p>
<p>Deslizó la mano sobre su pierna, pasó por el muslo y la depositó en su amplio seno. Ese movimiento provocativo se grabó a fuego en mis ojos. Colgado sobre su escote tenía un amuleto con extraños símbolos grabados en él. Movió el amuleto entre sus dedos, sabiendo que yo observaba fijamente. Antes de poder darme cuenta, yo estaba parado frente ella con los ojos clavados en su escote.</p>
<p>- Tú me quiere s -ronroneó. Traté de negarlo pero todo lo que podía hacer era seguir mirando fijamente.</p>
<p>- Tú me quieres más de lo que hayas deseado jamás a alguna mujer -continuó.</p>
<p>Había algo extraño en sus palabras. No era sólo lo que ella estaba diciendo, que minutos antes hubera considerado absurdo, sino que la manera de decir esas palabras iban convirtiendo paulatinamente mis pensamientos.</p>
<p>- Yo soy tu Diosa&#8230; tu Diosa de Satén. Me obedecerás en todo lo que te pida y en todo momento .</p>
<p>Mientras hablaba, habilmente me iba desabrochando el pantalón y sacaba mi verga totalmente excitada. Envolvió su mano con parte del satén de su vestido y me tomó completamente el miembro viril. Lentamente comenzó a acariciarlo. La presión de su mano y de la resbaladiza tela satinada provocó el efecto exacto que ella estaba buscando&#8230;&#8230;una completa y total excitación y la pérdida total de la voluntad.</p>
<p>No se cuanto tiempo pasó, pero en el preciso momento en que sentía que me dejaba llevar en un viaje sin retorno, ella se detuvo.</p>
<p>- Abre los ojos, David -me ordenó. Mis ojos se abrieron de golpe respondiendo a su orden. Su mano envuelta en satén todavía seguía aferrando mi verga, pero inmóvil.</p>
<p>- En un momento, David, yo voy a soltar tu verga. Voy a darme vuelta y me voy a recostar sobre el borde de la cama. Cuando lo haga, tú verás el satén de mi vestido pegándose a las curvas de mi culo. Esa vista será demasiado para que puedas resistirla. Bajarás completamente tus pantalones, colocarás tu verga sobre mi culo y comenzarás a empujar. Tu verga se deslizará sobre el satén provocándote nuevos niveles de placer. La fricción que sentirás será demasiada y comenzará a debilitar tu mente. Tú me dirás cuando estés a punto de acabar y entonces yo te seguiré diciendo lo que habrás de hacer.</p>
<p>Ella rodó como había dicho y comenzó a amoldarse el satén del vestido sobre su culo y frente a mi cara. Tenía razón&#8230;..no pude resistirme a lo que veía. La necesidad de rozar mi verga contra la tela era tanta que era en lo único que podía pensar. Ella era la mujer más deseable del mundo. Tan sexy&#8230;..tan seductora&#8230;..me parecía lo más razonable obedecerle y dejar que ella pensara por mí.</p>
<p>Mientras me bajaba completamente los pantalones, quedé hechizado con la forma de su culo pero principalmente con los destellos de luz que emitía el brillo del satén que lo rodeaba. Me incliné y coloqué mi verga sobre ella y lentamente comencé a moverme hacia adelante. Mi mente vagaba entre pensamientos dedicados a su belleza y a su poder. Cada movimiento intensificaba mi predisposición para obedecerle y servirla. Podía imaginar su pícara sonrisa, sabiendo exáctamente que era lo que estaba sucediendo en mi mente. Naturalmente la velocidad de mis movimientos aumentaba a medida que el placer se intensificaba. Coloqué mis manos bajos su pechos y sentí como electricidad al tocarlos.<br />
Todos los recuerdos referidos al mal día que había tenido se fueron convirtiendo en pensamientos destinados a obedecer y servir a esa Diosa&#8230;&#8230;no podía esperar el momento de comenzar a hacerle la vida más simple en la oficina. Podría servirle el café, conseguirle el almuerzo&#8230;..podría frotar sus pies por las tardes&#8230;&#8230;podría hacerle todo tipo de recados&#8230;&#8230;.. podría&#8230;&#8230; frotar&#8230;&#8230;..frotar&#8230;&#8230;.frotar&#8230;&#8230;</p>
<p>- Sigue frotando esclavo David -ella maulló- Rozate contra tu Diosa. Comienza a sellar tu destino.</p>
<p>- Estoy a punto de acabar, mi Diosa -jadeé.</p>
<p>- Mi orden para que puedas acabar será la primera de todas las órdenes que obedecerás por el resto de tu vida&#8230;&#8230; ¿has entendido, David?</p>
<p>- Siiiiiiiiiiiii&#8230;&#8230;. Mi Diosa.</p>
<p>No más escucharme, ella balanceó su culo una vez más y lo empujó hacia atrás para aplicar más presión.</p>
<p>- ¡Acaba ahora y serás mío!</p>
<p>Resistirme no era una opción. Mi cuerpo reaccionó como si la orden la hubiese dado mi propio cerebro. Exploté con todo sobre su culo con una potencia hasta el momento para mí desconocida. Mi cuerpo se convulsionó en fuertes sacudidas. Cuando la reacción se fue apaciguando, ella giró la cabeza y yo la miré con un amor totalmente renovado.</p>
<p>- Ahora, limpia todo con tu lengua, David.</p>
<p>Una hora atrás, el sólo pensar de estar lamiendo mi propio semen me hubiese revuelto el estómago y me hubiese provocado arcadas. Pero escuchar la orden de la boca de mi Diosa lo convirtió en una de las cosas más agradables de pensar y de hacer. Moví la lengua sobre el satén que cubría su culo y comencé lentamente a lamer. Podía percibir el calor de su cuerpo a través del vestido. Su olor a humedad se convertía en excitación y deseo por ella.<br />
Cuando terminé de limpiar todo, ella se dio vuelta.</p>
<p>- Ahora este lado -fue todo lo que dijo.</p>
<p>A comienzos del día yo odiaba a esa mujer y hubiese hecho cualquier cosa por alejarme de ella. Ahora, mi único propósito en la vida era lamerle el coño hasta que pudiese llegar al orgasmo. Mi lengua presionaba contra el satén, penetrándola lentamente. Mi aliento caliente hacía que ella apretara sus muslos contra mi cabeza. Me tomaba del pelo a medida que iba excitándose cada vez más. Ningún dolor me detendría. Mi única misión era complacerla. Se había convertido en lo más importante. Cuando ella explotó de placer, mi cuerpo provocó el mejor orgasmo que yo pude tener en mi vida. ¿Cómo podía ser?</p>
<p>- David, -ella ronroneó- tu vida ahora ha cambiado. Yo te he escogido y te he convertido en mi esclavo. ¿A quién debes servir, David?.</p>
<p>Las palabras luchaban por salir rápidamente de mi boca:</p>
<p>- A tí, Mi Diosa.</p>
<p>- Buen chico -dijo en forma seductora- He notado como en la oficina tu tratabas de evitarme. Bien, eso no ocurrirá más. Todos los días, cuando llegues a la oficina, te reportarás ante mí. Yo siempre llevaré algo de satén o de seda. Tú te desvestirás y te frotarás contra esa indumentaria para reforzar mi control sobre tí. Algunas veces serán mis medias, &#8230;&#8230;. otras veces será mi blusa &#8230;&#8230;&#8230;. y algunas otras será mi falda. ¿Has comprendido mis órdenes esclavo David?</p>
<p>- Siiiiiiiii&#8230;&#8230;Mi Diosa -contesté con el tono monótono que lo hace alguien que no puede pensar por sí mismo.</p>
<p>- Cuando yo requiera tus servicios te llamaré o te mandaré un mensaje de texto diciéndote: &#8220;David, necesito que hagas algo para mí&#8221;. En cualquier momento que escuches eso, dejarás todo lo que estés haciendo, sin preocuparte por lo importante que fuera y vendrás corriendo a mi oficina. Una vez allí, te desnudarás y vendrás gateando hacia mí. ¿Has entendido, David?</p>
<p>- Siiiiiii&#8230;&#8230;.Mi Diosa.</p>
<p>- Buen chico. Ahora comienza tu nueva vida, dulce David.</p>
<p>Mientras me decía esto último, ella se dio vuelta y levantó su culo, ofreciéndomelo nuevamente.</p>
<p>- Ahora ven y machaca sobre Tu Diosa. Déjame profundizar MI CONTROL&#8230;..</p>
<p>Fin (basado y traducido de un relato de Tirala&#8217;s slave: &#8220;Enslaved by Tirala&#8217;s Satin&#8221;)</p>
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		<title>Presente</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Jul 2009 14:33:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Espero sentada en un banco del parque a que aparezca, nada es idílico, corre una brisa que me congela, la gente me mira, es normal teniendo en cuenta que llevo esperando 15 minutos a que aparezca. Poco a poco pierdo la esperanza de que venga, la verdad es que no creí sinceramente que se atreviera, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Espero sentada en un banco del parque a que aparezca, nada es idílico, corre una brisa que me congela, la gente me mira, es normal teniendo en cuenta que llevo esperando 15 minutos a que aparezca.<br />
<span id="more-365"></span><br />
Poco a poco pierdo la esperanza de que venga, la verdad es que no creí sinceramente que se atreviera, pero en fin, que voy a hacer, no se si esperarla más, si marcharme y pasar de todo…</p>
<p>el cigarro se consume y la ceniza cae al suelo lentamente, será que el tiempo pasa despacio como si me quisiera hacer creer que no tiene prisa. Me desespero, no llega así que decido irme.</p>
<p>cuando me llame hoy se lo diré claro, si no tiene valor que no se meta en terrenos desconocidos, pero por otra parte mi cabeza me dice que la espere que es normal sabiendo que ella lo ha descubierto hace poco, cuesta mucho dar esos pasos.</p>
<p>Me levanto y camino parque abajo, siento unos pasos correr tras de mi, como un acto reflejo corro, sin mirar, no estoy de humor para juegos pero me alcanza me coge del brazo y me tira hacia su cuerpo.</p>
<p>Veo su cara y esa sonrisa, todas las penas se pasan de momento, no se atreve a decir nada, me tiene cerca pero le da miedo la gente y esto me hace enfurecer, en un arrebato me suelto de ella.</p>
<p>La rabia me invade por dentro, si ella no dice nada yo tampoco lo haré, los segundos pasa y ella comienza a entender lo absurdo de una conversación muda:</p>
<p>escúchame por favor…</p>
<p>no hay nada que decir, solo ha sido mala suerte que al llegar tarde aun me encontraras ¿no? Quizá no te ha dado tiempo a prepararte la excusa.</p>
<p>Mujer, que no encontraba las llaves…</p>
<p>Búscate otra bonita, que ya veo que conmigo no vas a dar el paso.</p>
<p>Vale, tenía miedo, perdóname, pero es que no es fácil darte cuenta de que no eres la persona que siempre creíste ser.- veo su confusión, su miedo a no aceptarse.</p>
<p>Lo entiendo pero te dije que te daba tiempo, hasta que lo asumieras, que lo haría todo y míranos.</p>
<p>Pero no quiero que me des tiempo, ¿y si aparece otra?- me mira, no me quiere dejar marchar.</p>
<p>No me vengas con esas, ya van muchas, un día te quiero y al otro no se lo que siento, mejor que lo dejemos antes de empezar.</p>
<p>No, no quiero, no puedo, vamos a tomarlo con calma.</p>
<p>Mira, no lo se, ahora no eres tu quien está confusa, ya no se que pensar…</p>
<p>Ven, vamos no seas tonta, ven conmigo a tomar algo, por favor.- me lo dice con una cara tan dulce que no me puedo resistir.</p>
<p>Bueno, vale, pero solo a eso, ahora soy yo quien no quiere nada.</p>
<p>Me decido a ir con ella y subimos el parque, me gustaría cogerla pero se que no está decidida. Llegamos al coche y nos metemos dentro, me pregunta que donde quiero ir, le debería decir que a su casa o la mía pero no quiero:</p>
<p>vámonos fuera de aquí.</p>
<p>Eso era de lógica jajaja pero ¿A dónde?</p>
<p>Pues fuera de esta ciudad.</p>
<p>El motor de su coche arranca con un suave ronroneo y salimos del aparcamiento. El silencio se hace dentro, no quiero que hable, solamente que conduzca, veo como en vez de salir de la ciudad nos adentramos en ella:</p>
<p>¿a dónde vamos?</p>
<p>No quiero salir de aquí hoy, hace mucho frío.</p>
<p>Yo me callo, no quiero cabrearme con ella, sin darme cuenta me encuentro mirando sus manos, siguiendo el camino de sus brazos hasta llegar a su cara, ese color suave de pelo, pelirrojo, esos labios carnosos, mi boca se entreabría admirando tal belleza, sus ojos están fijos en mi.</p>
<p>Sin darme cuenta veo que estamos en un aparcamiento de nuevo, y me acomodo en el sillón, ella no puede callar más tiempo:</p>
<p>si pudieras escucharme tan solo un instante sabrías cuanto te quiero…</p>
<p>y si tu dejaras de lado tus miedos podrías saber como me siento cuando estoy a tu lado, amándote, sin poder tocarte, como clavas en mi cada una de tus sonrisas…- digo acariciando sus dedos.</p>
<p>Escúchame&#8230;- me acerco a su cara y ella mira mi boca con deseo.</p>
<p>No, hoy no…- la beso, como hacía tiempo que deseaba hacerlo.</p>
<p>Sus manos están inmóviles, no sabe que hacer, pero sin embargo su boca disfruta jugando con la mía, apurando cada segundo de los besos, cojo su temblorosa mano y la coloco en mi cuello, notando como al contacto con mi piel cambia totalmente volviéndose segura.</p>
<p>Dejándome llevar por su olor bajo dando pequeños besos hasta su cuello, impregnándome de su presencia, sintiendo cada poro de su clara piel, hasta que sus suspiros articulan unas palabras con tono muy bajito:</p>
<p>por favor espera, vamos solo al hotel… reservé una habitación…- me quedo totalmente impresionada, parada en seco, conociendo la razón por la que no quería salir de la ciudad.</p>
<p>Me separo de ella de manera fría y salgo del coche, me subo a la acera, contemplando como ella sigue dentro, sacando valor para lo que va a pasar. En cuanto sale me dedica una sonrisa, irresistible y la apoyo en el coche:</p>
<p>no se que te ha pasado, pero se ve que ha sido un tanto radical…- digo en su cuello, sintiendo como se eriza su piel con mi cálido aliento.</p>
<p>Si lo sabes… sabes que solo necesito estar 5 segundos más para volverme totalmente loca por ti, pero quizá hoy me despida de mis miedos…</p>
<p>No puedo resistirme a esa preciosa frase, me mira con una chispa en sus ojos marrones casi negros, se muerde levemente los labios de forma inconsciente, creando la imagen más sexy y sensual que jamás he podido ver.</p>
<p>Acaricio sus caderas mientras me acerco despacio para besarla, notando como aumentan sus ganas de que llegue a cada segundo de tiempo que elimino, hasta que por fin nos rozamos, liberando el deseo con un apasionado beso en el que nuestros labios se funden, y de manera inesperada su lengua busca la mía para jugar.</p>
<p>Sus manos aprietan con decisión la parte inferior de mi trasero, calentando al máximo mi centro. El calor de mi cuerpo ya elevado por la situación anterior se eleva aun más. Yo agarro su nuca y la suelto para acariciar su pelo.</p>
<p>La poca luz del sol que queda se extingue al paso de su timidez, se echa totalmente en el coche arrastrándome con ella, deseando sentir la presión de mi cuerpo, el calor que desprendo.</p>
<p>Inmovilizo su cuerpo colando mi pierna entre las suyas, acariciando suavemente su cintura, noto como el aire sale por su tráquea acabando en leves gemidos que nacen de la dulce presión de mi pierna en su vagina.</p>
<p>En un acto seco me separo de ella dándole a entender que debemos llegar al hotel. Está mucho más relajada, tranquila, coge mi mano y yo la miro alegre, feliz de que por fin se vaya a acabar el juego tan tonto que teníamos desde hace meses.</p>
<p>Llegamos al hotel y se acerca para pedir la llave, nos acercamos al ascensor y pulsamos el 5, veo como se cierran las puertas, la miro, es preciosa, agarra suavemente mi mejilla y mi espalda sumergiéndome en otro fantástico beso.</p>
<p>Yo solo deseo ver su cuerpo desnudo así que quito su fina chaqueta con desesperación, me apoya en la pared salvajemente, dándome a entender que el mínimo roce provoca en ella un inmenso placer.</p>
<p>Comienza a besar mi cuello, lo muerde, lo hace de tal manera que se me hace imposible retener mis suspiros, el roce de su pierna me tiene al borde del éxtasis, mi cuerpo se retuerce y mis manos desabrochan hábilmente su sujetador sin introducirse bajo su fina camiseta.</p>
<p>Faltan pocos segundos para que se abran las puertas de nuevo, la desesperación aumenta con el placer del contacto de mi piel con la suya, los besos se han vuelto húmedos y apasionados, se han abierto las puertas y se ha perdido la ternura.</p>
<p>Mientras avanzamos buscando la habitación cogidas de la mano sonreímos, noto como me mira, pero hay algo dentro de mi que no me deja tranquila, cuando se para de repente:</p>
<p>Bueno, ahí está la puerta…- me dice apretando mi mano, vuelve a estar asustada.</p>
<p>¿estás segura? No me importa que te tomes tu tiempo, te entiendo- digo cogiéndola de la cintura- sabes que te quiero y que no me importa esperarte a pesar de lo que te diga.- acaricio su cara, no quiero forzarla, solo quiero amarla- además no quiero que sea algo fuerte, violento, salvaje como lo de antes, nunca olvidaras esa primera vez, quiero que sea solo cuando estés lista para hacerlo…</p>
<p>Me mira con inocencia, agarra mis caderas con decisión y se acerca a mi cuello, respira mi perfume con profundidad y me hace sentir un escalofrío que recorre mi cuerpo de la cabeza a los pies.</p>
<p>Va dándome leves besos en mi cuello, mi cabeza automáticamente se hecha hacia atrás liberando un placentero suspiro. Sus suaves manos se cuelan bajo mi camiseta tatuando mi piel a su paso, subiendo por mi cintura, rodeando mi tronco, presionando sus dedos en mi espalda.</p>
<p>Noto una gran humedad en mi entrepierna, le quito las llaves y entramos dejando fuera todo tipo de complejos, su mirada quema mi cuerpo, se que está deseando tocarme y desnudarme pero yo voy a tomar las riendas.</p>
<p>Le doy la vuelta y me pongo tras ella, le ordeno que cierre los ojos y comienzo a acariciar sus brazos, la guío hasta la habitación de donde cojo un pañuelo de tela negro y le vendo los ojos.</p>
<p>Noto como se acelera la respiración de su cuerpo con solo acariciarla, aparto su pelo y paso la yema de mis dedos por su nuca notando esa sensación que la recorre y es entonces cuando me acerco a su cuello.</p>
<p>Respiro en el mientras mis manos se cuelan bajo su camiseta, mis manos van dando caricias que hacen su pecho subir, sin duda está muy excitada, las meto bajo su sujetador desabrochado.</p>
<p>Beso su cuello mientras acaricio suavemente sus pechos desde abajo, atrapando sus duros pezones con el espacio que queda entre el dedo índice y el pulgar, hago que se retuerza del placer y se le escapa un gemido que me excita más si es posible.</p>
<p>Cada vez respira mas fuerte, los gemidos se escapan a cada caricia, a cada pequeño pellizco que le proporciono a sus pezones, masajeo su pecho mientras beso y muerdo sus hombros.</p>
<p>Entonces comienzo a bajar la mano izquierda por su vientre, ella aprieta su precioso trasero contra mi dándome a entender que está apunto de estallar, desabrocho su pantalón, bajo la bragueta de este y comienzo a masajear su vagina sobre el tanguita que está empapado en su calido y húmedo flujo vaginal.</p>
<p>Presiono sobre su clítoris con círculos, comienza a mover sus caderas, reposa su cabeza en mi hombro, comienzo a besar su oreja, dándole paso a unos pequeños bocados y lametones que hacen más intensos sus gemidos, con el brazo que me queda libre rodeo su vientre apretándola más contra mí.</p>
<p>Retiro su tanguita y meto dos dedos en su interior de golpe, da un pequeño brinco acompañado de un placentero gemido, bajo la mano que la rodea para masturbarla mientras la penetro.</p>
<p>Sus pulmones respiran muy rápido, lo que antes eran gemidos leves, tímidos ahora son gritos llenos de placer y miles de sensaciones que la recorren, inca sus uñas en mi culo mientras que con la otra acaricia mi pelo.</p>
<p>El frote de su culo con mi vagina y el verla apunto de correrse me excitan tanto que voy a correrme solo de sentirla tan cerca.</p>
<p>De repente noto como se tensan sus paredes vaginales y como abundantes jugos inundan mis manos, su vientre se contrae de forma vertiginosa, sus gemidos son gritos desgarrados, no puede contener tanto placer, no puede liberar tanto placer.</p>
<p>Esta imagen se queda en mi cabeza, mientras mis manos no paran, quiero que sea aun mas intenso, pero poco a poco bajo el ritmo hasta que cesan las contracciones, se queda sobre mi cuerpo, sudorosa, satisfecha.</p>
<p>Se gira y me mira, el brillo de su mirada puede iluminar la habitación entera, sonríe acariciando mi mejilla y yo no puedo hacer otra cosa que besarla con todo el amor que aun me queda dentro.</p>
<p>Poco a poco me guía hasta la cama, sus besos me llenan mucho más ahora que por fin es mía, las dos en una habitación a oscuras, aun no me lo puedo creer, pero debe ser cierto pues me acaricia como nadie lo había hecho, y siento miles de placenteros dolores en mi estomago de estar con ella:</p>
<p>no se como he podido perder tanto tiempo…- me besa- te amo, que tonta he sido, perdóname…</p>
<p>sabes que lo único que me importa es que ahora estamos aquí y que estamos bien…</p>
<p>quiero devolverte lo que me ha hecho sentir…- me tumba boca arriba y se hecha sobre mi.</p>
<p>Comienza a besarme con ganas me llegar a todos mis rincones, noto su desesperación por tocarme, quita mi camiseta y mi sostén con mucho cuidado y sin apartar sus ojos de los míos.</p>
<p>Le quito yo su ropa y me vuelve a tirar sobre la cama, coloca su pierna entre la mía y empezamos con un vaivén de placer mientras ella comienza a besar mi cuello, mi vello se eriza y se me escapan suspiros como si fueran esas mariposas que aun están en mi interior.</p>
<p>La aprieto más contra mi, pero ella baja a mis pechos, los mira con admiración y los acaricia suavemente, noto como mis pezones se endurecen rápidamente.</p>
<p>Noto como acerca su boca hacia ellos, su aliento cada vez mas cerca hace que suspira, mi reparación se acelera cuando por fin llega hasta ellos y su lengua se enreda en las puntas que coronan mis pechos.</p>
<p>Los muerde con suavidad, los absorbe, empiezo a gemir no puedo aguantar más esta tortura, mi clítoris va a estallar hasta que noto como una mano baja disimuladamente con mi vientre.</p>
<p>Al contacto de sus dedos con mi clítoris un escalofrío me recorre y hace que gima, ella comienza a masajearlo con suavidad, mis caderas se mueven solas acompañando ese magnífico masaje.</p>
<p>Sus besos cada vez se acercan más a mi punto de calor, el placer y las sensaciones crecen, estoy apunto de correrme… a medida que se acerca a mi monte de Venus mi pulso se acelera y comienzo a retorcerme.</p>
<p>Aparta su mano y pasa su lengua suavemente de abajo a arriba, en este punto mis gemidos son ya incontrolables, mete su lengua dentro de mi, es la sensación mas maravillosa, el placer comienza a desbordarme.</p>
<p>Me penetra con ella, de repente se detiene y sube a mi clítoris, lo chupa con locura, con pasión yo que no puedo más aprieto su cabeza contra mi, sus dedos comienzan a entrar y salir de mi hasta que ya no aguanto más.</p>
<p>Mi cuerpo se contrae y yo estoy fuera de este mundo, el placer me invade y sale de mi en forma de gemido y jugos que mi amante lame de mi, mantiene sus dedos dentro de mi durante las contracciones y aumenta el placer de este orgasmo.</p>
<p>Sube por mi cuerpo, dándome pequeños besos, acariciándome y yo la recibo con una sonrisa, cojo su cara, acaricio su espalda y vuelvo a besarla, no puedo estar sin ella:</p>
<p>a partir de ahora voy a ser quien de verdad soy, te amo, te quiero, por fin puedo estar junto a ti, ya no tengo miedo- se echa sobre mi, aun sigo acariciando su espalda, la recorro por si esto es un sueño, lo quiero aprovechar bien.</p>
<p>Tranquila, ahora no debes de tener miedo, estoy aquí contigo, jamás te dejaré…</p>
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		<title>Casualidades publicas, consecuencias privadas</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Jul 2009 05:54:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Mañana viernes. 5 días ya. Y yo no veía que aquello se moviese. ¿Qué hacer? Mi madre no me rechazaba, pero no conseguía llegar más lejos. No comentaba nada de su decisión o de las rosas del pretendiente secreto. ‘dura tarea’ había dicho viudadocta. ‘no podrás ser su pareja nunca’ había dicho viudadocta. ‘serás predecible’. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mañana viernes. 5 días ya. Y yo no veía que aquello se moviese. ¿Qué hacer? Mi madre no me rechazaba, pero no conseguía llegar más lejos. No comentaba nada de su decisión o de las rosas del pretendiente secreto.<br />
<span id="more-368"></span><br />
‘dura tarea’ había dicho viudadocta. ‘no podrás ser su pareja nunca’ había dicho viudadocta. ‘serás predecible’. ‘sentir la seguridad interna’. ‘Ya sabe el futuro’.</p>
<p>‘sabe cuando el juego es juego’… ese fue el fallo con la tía Rose. Pensaba que jugaba… Pero al final cedió… ¿no?&#8230; se doblegó… ¿no?</p>
<p>‘sabe cuando el juego es juego’… ¿quizás ese sea el problema con todas la maduras que conozco?&#8230; demasiado juego…</p>
<p>Pensaba en cómo desarrollar esta parte. Pensé en las maduras que ya conocía. Pensé en como enfocar el problema. Mañana viernes, trabajo. Sábado, mañanada en la cama, mientras mi madre trabaja, y a la tarde-noche la Boheme. Domingo, mi madre al pueblo para ver a mi abuela y yo… día libre.</p>
<p>A partir de ahí una semana. La última semana en Toulouse y en mi actual trabajo. La última semana para quemar a mi madre en la hoguera, si podía. Más aún, podía quemar el mundo, y hacérselo saber a todas ellas, a todas esas maduras,…</p>
<p>Pero tampoco se puede ir diciendo por ahí ‘¡Hola!&#8230;quiero follar contigo…’. Y ¿entonces?&#8230; ¿cómo se hace eso?…</p>
<p>Se que puede sonar a tópico, pero me quedé dormido vestido sobre la cama. Pensado y pensando. Con la dormidera del despertar esperaba que mi mente se hubiera aclarado con la almohada. Al fin y al cabo, los pensamientos no son inocentes, siempre tienen consecuencias. ¿ciencia infusa?, no… intuición, revelación,… eso era lo que necesitaba.</p>
<p>Pero nada. No había nada. Al marchar de nuevo al trabajo me despedí de mi madre con un beso de buenos días en su cama. Ella también estaba despierta cuando entré. Como si me esperara. Al darnos el beso acarició mi cara. ‘que tengas un buen día…’, dijo con una sonrisa.</p>
<p>&#8220;En billar, la carambola más importante siempre es la siguiente, pero si fallas la que tiras no habrá siguiente&#8221;.</p>
<p>Paul Norton, Billarista británico (1988)</p>
<p>Ya en el trabajo, tenía poco que hacer. Me habían ido quitando atribuciones y funciones y medios. Poco que hacer. Charlar. Pensar.</p>
<p>Subí a ver al delegado. No estaba, y eso que me había citado él. Me entretuve ‘jugando el juego’ con su secretaria, esa fantasía madura que aparentaba unos 39. Que por cierto me recibió con un… ‘¡Asi que nos dejas..¿eh?’, con mirada alegre y sonrisa abierta.</p>
<p>Jugando, jugando, la dije de ir a tomar café. Total ya era la hora. Ella le pasó los trastos de su ausencia por teléfono a administración y allá que fuimos rumbo a la cafetería…</p>
<p>Mientras bajábamos la escalera pensé ‘Michel… hora de probar… veamos que pasa…’.</p>
<p>Ya en la cafetería, pedimos en la barra y nos sentamos a una mesa, pertrechados con café y pincho. Aunque ya me había fijado en ella en anteriores ocasiones, no había ido más lejos con ella del consabido trato social amigable y un juego más que inocente.</p>
<p>Ese día, como siempre que yo la había visto, estaba espléndida. Vestida como secretaría de dirección que era: tacones, falda ajustada y camisa a juego: atractiva y elegante. Risueña. Alegre. Con un brillo de inteligencia femenina en los ojos.</p>
<p>La conversación surgió intrascendente y banal, acerca de mi decisión, de mi futuro, de mi tiempo en la empresa, de la reacción de la jefatura. Pero conseguí encauzar la conversación hacia temas un poco más profundos y personales.</p>
<p>&#8211;‘¿sabes realmente por que me voy?&#8230;’</p>
<p>&#8211;‘¡no se!&#8230;. ¿Por qué te han ofrecido un trabajo mejor…?’</p>
<p>&#8211;‘… bueno, claro, por eso también… me voy porque quiero olvidarme de mi mismo y probar de todo… quiero… quemar mis barcos… no se si me explico… ‘.</p>
<p>&#8211;’ hmmm… no se… creo que si… ¿algo así como encontrarte a ti mismo…?’</p>
<p>&#8211;‘…algo así… si.. verás… aquí hay demasiadas cosas que me atan… me atan los que me conocen… me ata mi pasado… me atan demasiados fracasos personales con mujeres de mi entorno… ’</p>
<p>&#8211;‘creo que te entiendo… crees que huyendo a una nueva tierra encontraras la libertad… ’</p>
<p>&#8211;‘si… eso es… ‘.</p>
<p>&#8211;‘bueno… eso lo entiendo… pero no entiendo los de los fracasos personales… todos hemos tenido algún que otro fracaso… ‘.</p>
<p>&#8211;‘viniendo de ti, no lo creo, permíteme que siendo casi nuestra última conversación te lo diga… tu no has podido tener fracasos… ‘.</p>
<p>&#8211;‘tu no sabes nada de mi vida… y tu eres un hombre agradable y con futuro… encontrarás tu media naranja… seguro’.</p>
<p>&#8211;‘joder Anne, ni que fueras mi madre… yo de momento no quiero mi media naranja… lo que quiero es descubrir la vida, deseo, pasión, placer, desenfreno, lujuria,… eso es lo que yo busco en una pareja…’</p>
<p>&#8211;‘vale, vale,… cálmate, que nos van a oir… no he querido ofender…’.</p>
<p>&#8211;‘tu nunca me ofenderías… te idolatro demasiado…’</p>
<p>&#8211;‘a… a mi… yo no he hecho nada…’</p>
<p>&#8211;‘eso creéis todas las mujeres… estás ahí… eso es suficiente para nosotros los hombres… si te hablo ya así es porque es mi última semana aquí… ya no nos veremos más y me lo puedo permitir… ‘.</p>
<p>&#8211;‘nunca me dijiste nada, no por nada… no creo que te hubiera dejado, pero… vaya no me gusta ir destrozando corazones por ahí…’.</p>
<p>&#8211;‘oye Anne, ¿quieres decirme en serio que una pedazo de mujer como tu, atractiva, elegante, con encanto, inteligente, no se da cuenta de las pasiones que levanta?’.</p>
<p>&#8211;‘Michel, te estas pasando… ni te he dado motivos… ni podías tener esperanzas de tenerlos… si me consideras uno de tus fracasos, no lo hagas, nunca tuviste opción… además ni siquiera lo intentaste…’</p>
<p>&#8211;‘pues mira, si, eres uno de mis fracasos… siempre soñé en tener un asunto contigo, y si no te dije nada es porque se te ve demasiado feliz…’</p>
<p>&#8211;‘te repito que no sabes nada de mi vida… y además te saco demasiados años ya…’</p>
<p>&#8211;‘a ver si me aclaro… si un hombre más joven que tu… se te ofreciera para que le tomases como amante a tu conveniencia, sin más requisitos, sin pedirte nada a cambio, con absoluto secreto y discreción… ¿tu dirías que no?&#8230;’</p>
<p>&#8211;‘¡joder Michel!&#8230; vaya formas que tienes de plantear las cosas…’</p>
<p>&#8211;‘¡pues perdona, hija!&#8230; dada mi situación ya aquí me puedo permitir ese lujo… pero NO me has contestado…’</p>
<p>&#8211;‘… no busco liarme con nadie, si es a eso a lo que te refieres…’</p>
<p>&#8211;‘no he dicho que lo busques, por eso todos los hombres de la delegación te tienen aparte en estos temas… pero si te hacen el ofrecimiento…’</p>
<p>&#8211;‘¡como que todos los hombres de la delegación!&#8230; ¿hay más que piensan como tú acerca de mi?’.</p>
<p>&#8211;‘No lo se… ni me importa… pero ninguno se te acerca en demasía…’.</p>
<p>&#8211;‘pues claro que no… no soy una puta…’</p>
<p>&#8211;‘a ver Anne, yo no he dicho que seas eso… pero sigues sin contestarme… no te lo tomes a lo personal si te parece más fácil’</p>
<p>&#8211;‘no claro, si lo entiendo… tu lo que quieres es echarme un polvo, aprovechando que ya no nos veremos más, ni remotamente,… eso ya me ha quedado claro…’</p>
<p>&#8211;‘pues mira, esa es una opción si,… aunque no era eso lo que yo te planteaba en un principio…’</p>
<p>&#8211;‘pues al polvo te digo ahora mismo que ni lo pienses,… y a lo otro… te dejaré con la miel en los labios… y te contestaré con un &#8220;haberlo intentado, tio listo&#8221;’.</p>
<p>&#8211;‘no era mi intención que te enfadaras… lo siento… pero me tomaré esa contestación como un puede que si hubiera sido…’</p>
<p>&#8211;‘me temo que te quedarás con las ganas de saberlo… jajajaja’.</p>
<p>&#8211;‘admirada Anne, creo que el destino es muy extraño… quien sabe… quien sabe…’</p>
<p>Volví a la oficina con la conversación de Anne en la cabeza. ¿lo había intentado, no? ¿Qué había fallado? ¿el momento, la preparación, el lugar,…? Pero intuí que viudadocta tenía razón en parte, sólo en parte. Una mujer madura, no descarta tener un lío sin compromiso siempre que sea secreto, ocasional y en determinado momento. Creo que todo se basa en descubrir el momento y forzarlo… eso es todo.</p>
<p>Preparé la nota del ramillete de mi madre, como todos los días. No desesperaba de que tuviera su efecto tarde o temprano. En cuanto a la nota del amante ficticio, me costó bastante más de lo habitual. No sabia que hacer, dudaba.</p>
<p>Al final me decidí por aumentar la presión y fabricar una nota cada vez más explicita que, dentro de una estrategia, remataría para el miércoles siguiente. Así que mi texto debía ser un poco más explicito. Al final escribí: ‘hoy viernes, quiero decirte que se algo más de ti, y por eso te ofrezco mi relación sin compromiso ninguno y con la discreción que tu me impongas…’.</p>
<p>Con la cabeza absorta en los posibles escenarios futuros de desarrollo de todo esto, salí del despacho bastante despistado. Pero no lo suficiente como para no ver que las dos mujeres de delegación, Anne y Marie, charlaban en la máquina del agua al lado de la fotocopiadora. La verdad es que no le di la mayor importancia.</p>
<p>Por la tarde llamé a mi madre un par de veces por el móvil. Charlamos de cómo estaba yendo mi salida de la oficina y tal. Incluso me atreví mandarle un par de sms. No era mala idea esta de irla enseñando estas cosas. Podrían tener su juego.</p>
<p>&#8220;Un mensaje en una botella es una carta sin destinatario seguro. Es confiar en la casualidad del mar como cartero, y eso es mucho confiar.&#8221;</p>
<p>Robert L. Stevenson, escritor británico perdido en los mares del Sur (1845)</p>
<p>Al terminar el día, regresé a casa. Llegué antes a casa que mi madre, y para hacer tiempo, intenté chatear un poco. Ni rastro de viudadocta. Ni rastro de rosaroja.</p>
<p>Así que medité mi charla con Anne. Todo había acabado en un ‘no te digo que no’. Además estaba la confirmación de que algo pasaba en su vida, al menos no reconoció ser feliz. Con el tiempo he descubierto que no hay nadie feliz, todos queremos más felicidad.</p>
<p>Me decidí por escribir un mail de disculpa y agradecimiento, para enviárselo el lunes desde la misma oficina. ¿quién sabe?</p>
<p>Para: Anne Charpentier</p>
<p>De: Michel Fourier</p>
<p>Asunto: Petición de perdón</p>
<p>Hola Anne:</p>
<p>Por favor lee estas letras. No me borres sin más por una falta que haya cometido. Quiero pedirte perdón, de todo corazón, si te he llegado a ofender en algo.</p>
<p>Se que los hombres y las mujeres pensamos cosas distintas con respecto a las relaciones de pareja. Lo que para los hombres suele ser un ofrecimiento sincero, para las mujeres, que realmente sois las que os entregáis, os parece de una moral rayana en el libertinaje, en el fraude, en la mentira, en la vulgaridad.</p>
<p>No te tengo por puta, Dios me libre. Ni tan siquiera por mujer dada al escarceo. Perdona mi atrevimiento el otro día. Solo quise convertirme YO en tu amante, aunque fuese una vez. Nunca he pretendido que fueras tu mi amante.</p>
<p>Sólo pretendía darte, sin más, todo aquello de lo que sea capaz, aunque no lo sepa aún, sin más. Que hicieras conmigo realidad tus sueños más profundos, sabiendo que los acataría.</p>
<p>No pretendía que tu fueras la madrina de mis sueños. Más bien pretendía ser un invitado en los tuyos. Que me enseñaras a navegar por el mundo del deseo y de la pasión.</p>
<p>Ahora comprendo que no era el momento ni el lugar de habértelo hecho saber, pero ¿hay momento y lugar?. Tómamelo como la metedura de pata de un hombre sin demasiada práctica en su relación con las mujeres.</p>
<p>Estaré siempre a tu disposición para lo que tu quieras. Lejos, pero cerca, si tu quieres.</p>
<p>Un beso</p>
<p>Michel</p>
<p>Tuve que terminar mi mail casi a la carrera, pues llegando al final sentí la puerta de la casa. Lo guardé en mi pen drive, y salí a buscar a mi madre. Traía mala cara, entre seria, preocupada y apagada.</p>
<p>&#8220;Lo malo del espacio es que no sabes porque diablos flotas&#8221;</p>
<p>Michael Collins, astronauta (1970)</p>
<p>Dejé que las cosas siguieran su cauce hasta que ella decidiera dar el primer paso, y permanecí callado. Era como si yo no existiera. Dejé llegar el café y el momento del sofá en el salón.</p>
<p>Cuando intenté darla un masaje en los hombros, ella me tomo las manos y me indicó que lo dejara y me sentara. Quería hablar conmigo de ciertas cosas importantes. El diálogo lo recuerdo mas o menos como sigue.</p>
<p>&#8211;‘Michel… lo que has pensado es que nos vayamos los dos a Lyon’.</p>
<p>&#8211;‘Lo sigo pensando… si tu quieres’.</p>
<p>&#8211;‘Déjame seguir por favor… quieres que nos vayamos a otra ciudad, que deje mi trabajo,… que seamos como tu dices como una pareja de verdad… pero… creo que no has pensado en las consecuencias… ‘</p>
<p>&#8211;‘Mamá… es cierto que te quiero como pareja… de verdad… no sabes lo que deseo darte todo lo que pueda… ser tu hombre para lo que necesites… no quiero que haya malas consecuencias para ti… es lo único que no quiero… ‘.</p>
<p>&#8211;‘Michel… no te oyes hablar… soy tu madre… soy mucho mayor que tu… tu tienes toda la vida por delante, y yo llegaré mucho antes al final… me ha encantado recibir tus ramilletes, tus notas, tu presencia todos estos años… de verdad… no creo que siquiera sepas que mi despacho está muy triste cuando no están tus flores los sábados en él… pero no te puedo dar lo que tu quieres… ‘.</p>
<p>&#8211;‘puede que seas mi madre… pero eres la mujer más esplendida que conozco… nos compaginamos a las mil maravillas… y te guste o no, somos una pareja de hecho desde hace mucho tiempo…’.</p>
<p>&#8211;‘No has pensado en las consecuencias, en el futuro,… no debes atarte a mi, cuando yo tenga 60 años tu tendrás 40 y seguramente antes ya habrás encontrado a la que sin duda será tu pareja en todo tu corazón…’</p>
<p>&#8211;‘eso no es obligatorio que pase… y además estoy dispuesto a cumplir las reglas que tu me fijes… ‘</p>
<p>&#8211;‘no pienses sólo en ti… yo también puedo encontrar a alguien en el futuro… ‘.</p>
<p>&#8211;‘mama, conmigo siempre serás libre de ir con quien quieras, cuando quieras, te quiero demasiado para hacerte daño…’</p>
<p>&#8211;‘Michel me estas proponiendo vivir en incesto… es muy fuerte… no se como tan siquiera puedes llegar a planteármelo… ‘</p>
<p>&#8211;‘Mama… yo te deseo… creo que eres una mujer maravillosa… creo que te puedo dar grandes momentos de placer totalmente nuestros, y de nadie más… creo que tu puedes enseñarme a disfrutar del placer mejor que cualquier mujer… ‘.</p>
<p>&#8211;‘tarde o temprano querrás tener una familia… piénsalo’.</p>
<p>&#8211;‘si te tengo a ti no necesito más familia… ‘</p>
<p>&#8211;‘pero ese momento llegará…’</p>
<p>&#8211;‘bien… si tan convencida estas… deja que ese momento llegue… y entonces tu decidirás que haremos… ‘.</p>
<p>&#8211;‘no quiero ser tu juguete, ni tu capricho… ni que tu seas el mío… te lo digo desde ya… todo esto no me parece ni medio normal y me parece mentira siquiera que estés hablando seriamente de algo más… en el futuro, aunque vivamos juntos como tu pretendes… aunque sigamos viviendo juntos como yo te digo… si ese momento de compromiso llega para cualquiera de los dos, el otro deberá abandonar… cada uno debe seguir su vida con total normalidad‘.</p>
<p>&#8211;‘por mi está bien… Si eso es lo que tu quieres, pero no es lo que yo quiero… yo quiero una vida compartida entre los dos… al menos como hasta ahora… ¿vendrás entonces conmigo?&#8230;’</p>
<p>&#8211;‘aún no lo se mi vida… aún no lo sé… ahora… necesito irme a la cama,… ahora estoy cansada, demasiado cansada,… no ha sido ni un si ni un no para acompañarte a Lyon,… lo otro ni lo pienses…’.</p>
<p>Francamente no esperaba esa conversación, ni sabía realmente qué la había motivado. Noté como mi madre se desagarraba sometida a un esfuerzo interior inmenso. En más de una vez, en aquella ocasión, viendo sus ojos, me apeteció estrecharla en mis brazos y darle unos grandes besos en sus labios.</p>
<p>Estaba en la raya, en la frontera. Podría decirme que si a todo, como podía echarme de casa por mi propio bien. Noté todo eso. Y me hizo sentirme mezquino por la treta del falso amante. Y me hizo sentirme mezquino por andar tras otras mujeres.</p>
<p>Quedé tumbado en el sillón y me dormí por el esfuerzo de la conversación. A medianoche me desperté, y me encaminé a mi habitación. Al pasar por la habitación de mi madre, la puerta estaba cerrada. Quería verla dormir desde el quicio de la puerta como otras veces, intenté abrir la puerta, ¡pero no pude!. Mi madre había cerrado la puerta con pestillo. ¿Qué rayos significaba eso?.</p>
<p>Malhumorado y desconcertado, sin fuerzas para pensar, terminé por entrar en mi cuarto. Me desnudé, me metí en la cama y me quedé profundamente dormido.</p>
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		<title>Cena afrodisíaca con una amiga</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Jul 2009 13:53:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Últimamente estoy leyendo muchísimos libros. Debe ser el aburrimiento que me produce la caja tonta y lo que me gusta salir de aquí, de estas cuatro paredes, perderme por entre los árboles, mayoritarios pobladores de este lugar, y sentarme a sus pies para transportarme a otros mundos. Llevo un mes por aquí y todavía no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Últimamente estoy leyendo muchísimos libros. Debe ser el aburrimiento que me produce la caja tonta y lo que me gusta salir de aquí, de estas cuatro paredes, perderme por entre los árboles, mayoritarios pobladores de este lugar, y sentarme a sus pies para transportarme a otros mundos.<br />
<span id="more-354"></span><br />
Llevo un mes por aquí y todavía no he hecho nada para quedar con nadie. Y eso que mis compañeros y compañeras son muy agradables. Incluso la doctora que tuvo aquel accidente y por el cual me fastidiaron mi día libre. Pero, no se, todavía no me siento del todo preparada.</p>
<p>Todos necesitamos ese momento único y privado en el que adentrarnos en nuestros adentros y tratar de estudiarnos como si fuésemos lecciones de vida. Aunque, a veces me da la sensación de que pasar tanto tiempo sola, pensando en mi y en mis problemas, hace que me vuelva loca y que acabe por engrandecer todo lo que me ocurre. Encima, si leo libros en los que me hacen cuestionarme cosas que nunca me había preguntado, la cosa se va complicando.</p>
<p>Tengo la sensación de que soy demasiado simple para todo esto y que mi mayor defecto es darle tantas vueltas a todo. Si, cuando Alba estaba cerca, mis problemas no eran más que estupideces, no entiendo por qué ahora todo es tan tremendista. Si es que la culpa es mía, por pensar… tengo de dejar de autoflagelarme y abrir los ojos de una vez. Nadie va a venir a rescatarme, eso seguro.</p>
<p>En la última semana he decidido no abrir mi correo electrónico ni leer los mensajes de texto que algunas personas se niegan a dejar de enviarme. No los borro, simplemente, no los leo. Me hacen daño. Siempre son las mismas. Y es terrible. Son como las moscas cojoneras que te acosan durante el verano. Putos perros del hortelano, ni comen, ni dejan comer.</p>
<p>Pero todos tenemos que ponernos duros en algún momento y yo necesito otras cosas. Y se que no puedo necesitarlas a ellas. Ni quiero necesitar a nadie. Quiero liberarme de las ataduras y centrarme en mi vida porque…</p>
<p>&#8220;Hola.&#8221;</p>
<p>&#8220;Hola Alex, soy Nuria, del hospital. Oye, que a una de las compañeras le ha surgido algo y no puede venir hoy, y, como es tu día libre…&#8221;</p>
<p>&#8220;Ya, es mi día libre. Es que ya me llamasteis el otro día libre, así que, aun no he podido…&#8221;</p>
<p>&#8220;Por favor, Alex, venga… haré todo lo posible para que te den cuatro días seguidos.&#8221;</p>
<p>&#8220;¿No me queda otro remedio?&#8221;</p>
<p>&#8220;Creo que no…&#8221;</p>
<p>&#8220;Bueno, pues, en menos de una hora estoy ahí&#8221;</p>
<p>En fin, me encanta ponerme dura con cosas estúpidas. Realmente, no tenía nada mejor que hacer. Al menos, mientras estoy en el hospital, no estoy pensando en nada. Y estoy con otras personas.</p>
<p>¿Alex? ¿Por qué me llama Alex? Que confianzas se toma la gente cuando quiere, es raro que me llamen así. Nadie me llama así. Alex es un nombre demasiado, como decirlo, no se, ¿neutro? ¿Masculino? Suena como muy lésbico… no se, tampoco suena mal, pero no es… me estoy dando cuenta de que, últimamente, le doy demasiadas vueltas a cosas estúpidas. Así no me centro en mis cosas raras y traumáticamente dolorosas.</p>
<p>Ahora vamos a levantarnos de este estupendo lugar, dirigirme a ese pequeño y solitario apartamento, darme una ducha e ir a trabajar. Es curioso pero, tengo la extraña sensación de que se me olvida algo.</p>
<p>¡Que bien sienta una duchita refrescante! Mientras dejo correr el agua sobre mi cuerpo no pienso en nada, solo cierro los ojos y me concentro en sentir el líquido de la vida sobre mi piel, humedeciéndola, acariciándola. Noto como el pelo se me aplasta, se moja, se pega a mi espalda dándome esa suave caricia. Esos regueros de agua que van cruzando mi cara, la calman, la relajan.</p>
<p>Entreabro la boca dejando que pequeños hilillos de líquido entren en mi boca y, de repente, en mi cabeza, esa imagen difusa con silueta de mujer. Como si ese sueño se acercase a mí y me estuviese dando de beber. Dejo que esa emoción me embargue. Dejo que mi imaginación se apodere de mí. Ya no lucho por ponerle una cara a esa silueta. Solo necesito dejarme llevar por un momento.</p>
<p>Mis pezones se ponen de punta y noto como me voy excitando al ritmo de las gotas golpeándolos con delicadeza. Dejo que esa agua me moldee a su gusto. Permito que la imagen de mi cabeza me acaricie con sus líquidas manos toda mi piel. Agacho un poco mi cabeza para que mi nuca sienta la lluvia artificial de ese momento idílico para mi cuerpo.</p>
<p>Mis manos inquietas comienzan a esparcir el jabón que otras manos inquietas me dicen que haga. Siento las mariposas de la excitación en mi interior, siento como el agua me acaricia y siento como acaricio el agua. Le bajo un punto de calor al líquido elemento y siento como mi piel reacciona… pero solo siento su frescor fuera, mi interior sigue ardiendo.</p>
<p>Mientras enjabono mis pechos no puedo evitar apretarlos, rozar mis pezones que gritan desesperados. Siento como el agua los humedece y me da la sensación de la silueta los está besando, los está mordiendo. No se que pasa entre mis piernas, no puedo identificar si lo que cae por mis piernas es agua o es mi excitación latente. Quiero que esa sombra me acaricie, quiero prestarle atención a esa parte de mi cuerpo que me lo está pidiendo casi con desesperación.</p>
<p>&#8220;Hazlo, pero despacio. No tengas prisa, me gusta verte.&#8221;</p>
<p>Como en un susurro escucho estas palabras, aquellas que una vez no escuché, pero si que vi reflejadas. Mi diestra baja enfilada al punto de mi deseo mas alterado mientras mi zurda seguía en su empeño por acariciar mis pechos en su versión más sensible. Hacía tanto tiempo que no me sentía así…</p>
<p>Mi dedo corazón recorrió aquel camino propio que hacía tanto tiempo que nadie, ni yo misma, exploraba y un escalofrío recorrió toda mi espalda y sentí la necesidad de sujetarme a algo. Pero seguí allí de pie, sujetándome a mi misma con mis manos, jugando conmigo, con mi deseo, con mi mente, con mi piel, con el agua. Reviviendo sensaciones, sentimientos, visiones, sonidos. Mi piel contra mi piel. Contra esa piel que todavía siento mía, aunque no quiera.</p>
<p>Me penetro para alejar la imagen difusa que se acerca para que le pueda ver la cara. Me vuelvo a penetrar para alejarla un poco más. Y lo vuelvo a hacer para sentir lo que siento y no lo que esa imagen quiere hacerme sentir. Y lo sigo haciendo, y sigo huyendo, y me sigo quedando, y sigo sintiendo eso que mi cuerpo necesita sentir una vez más.</p>
<p>Apoyo mi mano izquierda en la mampara de la ducha, necesito apoyarme en algo ahora que mis piernas quieren empezar a fallar. Mi diestra se niega a parar en su alocado bombeo y mi cabeza sigue luchando por apartar la imagen que se sigue acercando. Supongo que mi deseo no puede discutir con mi conciencia lo que quiere ver, lo que necesita ver.</p>
<p>Dejo de penetrarme para pasar a castigar mi hinchado clítoris que quiere sentir presurosamente esa descarga final que haga que todo mi muro se derrumbe de una vez y de paso a ese momento de desahogo que tanto necesito sin saberlo. Su cara se presenta ante mi en todo su esplendor reflejando ese placer que estoy sintiendo. Ese gesto en el que se sabe causante de mí goce.</p>
<p>&#8220;Sigue…&#8221;</p>
<p>No puedo cesar en mi sprint final para alcanzar la meta. Mis músculos están totalmente tensados por la postura y por la sensación que me produce este autoservicio de placer. Aprieto los labios, aprieto mis ojos… ella me toma por la barbilla y me levanta un poco la cabeza para que sienta el agua una vez más sobre la cara. Me besa, pasa su húmeda lengua por mis mejillas, me obliga a abrir la boca para que sienta su humedad destilando sobre mis labios. Mi respiración se agita y empiezo a jadear, siento como me estoy agotando, como el placer infinitamente limitado se apodera de todo mi cuerpo… y lo dejo ir… me dejo ir con el…</p>
<p>Siento como mis rodillas se van doblando despacio mientras mi mano resbala calmada sobre la mampara de esa pequeña ducha. El agua sigue cayendo sobre mi cabeza y la imagen desaparece inmediata, con su sonrisa tranquila, con su gesto más feliz.</p>
<p>Y me echo a llorar una vez más, como tan repetidas veces hago desde hace medio año. Aquellos momentos en los que conseguíamos ser una. Esos lapsos en los que éramos totalmente felices y nos amábamos infinitamente. Los minutos en los cuales sentía que, realmente, no era una fantasía de mi cabeza.</p>
<p>Ubi sunt?</p>
<p>No quiero cerrar el grifo de la ducha, no quiero enredarme en la toalla para secar mi húmeda piel. No me quiero vestir, no quiero salir de casa, no quiero ir al hospital. Quiero, necesito quedarme en casa y compadecerme de mi misma, lamer mis heridas y dejar que se vayan curando.</p>
<p>Pero, no puedo.</p>
<p>Y, tomando una gran bocanada de aire, abro la puerta del portal decidida a pasar, con más pena que gloria, un día más.</p>
<p>&#8220;Disculpa, no te había visto&#8221; – una voz femenina. Yo me siento aturdida y siento un dolor agudo en mi cabeza.</p>
<p>&#8220;¡Auch! – auch…</p>
<p>&#8220;¿Estás bien? Joder, menudo golpe te he dado… lo siento, de verdad. No debería entrar con esas prisas por aquí… &#8211; dijo la misma voz femenina arrodillada en el suelo a mi lado.</p>
<p>Mi cabeza es como una patata en una olla con agua a punto de ebullición. Me quema, me duele, tiene como un latido propio… me echo la mano a la frente, no se si estoy sangrando pero seguro que esto va a ser un gran chichón.</p>
<p>&#8220;Será mejor que subas a mi casa, te pondré hielo antes de que se te hinche la frente&#8221; – escucho a esa mujer, pero todavía no puedo abrir los ojos. ¿Por qué tengo que sentir tanto dolor? ¿A caso no es suficiente lo que estoy pasando?</p>
<p>&#8220;No, no… no es necesario, no ha sido nada&#8221; – intento abrir los ojos, incorporarme y verle la cara a la culpable.</p>
<p>&#8220;¡Despacio, mujer, que te vas a volver a caer! – menos mal que me está sujetando.</p>
<p>&#8220;Ya está, ya está… creo que me duele la cabeza…&#8221; – empiezo a enfocar la cara de la mujer que recibirá toda la ira que tengo acumulada –&#8221;Pero…&#8221;</p>
<p>&#8220;No sabes cuanto lo siento… de verdad…&#8221; – encima, ¿cachondeándose?- &#8220;¿Estás bien?&#8221; – Se está aguantando la risa, está clarísimo, ¡a mi no me resulta nada gracioso!</p>
<p>Pero, la verdad, si tiene su gracia. Encima de cornuda, apaleada…</p>
<p>&#8220;Si, y con un bonito chichón. Como extra, claro, que tiene su valor.&#8221;</p>
<p>No pudimos evitarlo, tuvimos que echar a reír como idiotas. Su risa es contagiosa y, cuanto más ríe ella, más río yo. Y, aunque mi cabeza me sigue doliendo, mi aturdimiento se desvanece.</p>
<p>&#8220;Ahora en serio, ¿te encuentras bien?&#8221; – no sabría decir la edad de esa mujer. Tiene uno de esos cuerpos menudos y fibrosos. Pelo rizado y largo… pelirroja, aunque no tiene pecas… será teñido.</p>
<p>&#8220;Estoy bien, un poco dolorida, pero bien. Y, una vez que mis piernas se mantienen derechas, he de enfrentarme a mis miedos intentando cruzar de nuevo esta puerta.&#8221; – aunque, realmente, ahora si preferiría quedarme en casa a lamer mis heridas… y ponerles hielo y calmantes.</p>
<p>&#8220;Espera…&#8221; – escucho su voz justo cuando estoy a punto de agarrar la manilla de la puerta. Instintivamente doy un salto hacia atrás a modo de autodefensa. – &#8220;esto es tuyo.&#8221;</p>
<p>&#8220;¡Joder, no me asustes de esa manera! ¡Pensé que venía otra loca a rematarme!&#8221; – la estoy mirando con el corazón latiéndome a mil por hora. Estoy empezando a sentir miedo.</p>
<p>&#8220;Lo siento. Es que antes, cuando salí a correr, te vi en el bosque. Cuando volvía encontré esto en el mismo lugar. Pero, si no te lo quieres llevar ahora, cuando regreses, lo recoges en mi casa.&#8221; &#8211; ¿qué?</p>
<p>Analicemos la situación. Taquicardia incluida. La mujer que casi me mata con la puerta, que después ha intentado matarme de un infarto, que sostiene mi mp3 en su mano ¿está tonteando conmigo?</p>
<p>&#8220;Gracias por recogerlo.&#8221; – me acerco a ella para recuperar mi aparato. Su cara comienza a mostrar una mueca como de fastidio.</p>
<p>&#8220;Por cierto, mi nombre es Sofía y vivo en el 3ºA.&#8221; – nuestras manos entran en contacto y un escalofrío recorre mi cuerpo y centro toda mi atención en sus ojos oscuros.</p>
<p>&#8220;Yo soy… Alex.&#8221; – Nombre nuevo, vida nueva – &#8220;-y vivo en el B. Parece que somos vecinas de puerta. Más te vale invitarme a cenar un día de estos para compensar todo lo que me has hecho sufrir.&#8221; – si ella está intentando coquetear conmigo, aquí va mi réplica. Si no lo está intentando, lo tomará como una broma.</p>
<p>&#8220;Que menos.&#8221; – me está mirando fijamente y está sonriendo. – &#8220;Pasado mañana no trabajo, ¿qué te parece si cenamos juntas mañana?&#8221;</p>
<p>&#8220;Pues… si. ¿A las 9:30?&#8221; – a por todas, como una campeona. Si, no hay más que pasar unos meses en el dique seco, para que los estrógenos hablen por si solos.</p>
<p>&#8220;Bien… ¡genial!&#8221; – ella también parece contenta. A lo mejor es otra alma solitaria como yo… ¿quién sabe? – &#8220;Hasta mañana, Alex.&#8221;</p>
<p>&#8220;Hasta mañana.&#8221;</p>
<p>……………………………………………………………………..</p>
<p>&#8220;¡Por fin estás aquí!&#8230; bueno… menos mal que has venido. Solo hay dos enfermeras y no conseguimos que se multipliquen para echar una mano. ¿Qué te ha pasado en la cabeza? Vaya golpe que tienes.&#8221;</p>
<p>Delante de mis hinchados ojos una simpática imagen. La doctora Navarro en todo su esplendor. La última vez que me llamaron para que acudiera al hospital en mi día libre, también fue una de las primeras caras que vi. Había habido un accidente de tráfico, con cuatro heridos leves. Y ella, una de los heridos.</p>
<p>Tenía un pequeño corte en la ceja, y yo le hice las curas siguiendo, como no podía ser de otro modo, sus propias instrucciones. Mientras yo trabajaba lo más delicadamente posible, ella no dejaba de decir cosas incoherentes. Llegué a pensar en que tenía conmoción cerebral, pero acabé descubriendo que ella era así.</p>
<p>&#8220;Buenas tardes doctora, ¿como va su corte?&#8221;</p>
<p>&#8220;Pues bien, va muy bien… gracias a tus cuidados. ¿Cómo te has hecho eso, mi niña?&#8221;</p>
<p>&#8220;Me he peleado con una puerta… y, no me tiene que dar las gracias, es mi trabajo.&#8221; &#8211; y ahora uno de esos momentos tensos en los que no sabes que decir ni que hacer – &#8220;Bueno, yo me voy a cambiar. Parece ser que este lugar no puede vivir sin mí un día entero. Si me necesita, ya sabe donde encontrarme.&#8221;</p>
<p>&#8220;Lo haré&#8221;.</p>
<p>Se quedó allí de pie, mirando como me alejaba. Lo se porque notaba sus ojos clavados en mi espalda y, cuando giré para entrar en el vestuario, pude ver como se volvía a toda prisa intentando disimular. Espero que fueran imaginaciones mías, no me apetecía vivir un capítulo de &#8220;Anatomía de Grey&#8221; en mis propias carnes.</p>
<p>Ahora sonrío pensando en lo extraño que sería que me pasara algo así. Me imagino en lo chalado que debe estar aquel que se inventa nuestro destino. Primero te hace atormentarte pensando en la vida y en sus cositas, hace que nuestra simple existencia sufra altibajos, y luego te regala situaciones surrealistas y divertidas que hacen que todo sea mucho más llevadero, más fácil.</p>
<p>&#8220;Hola Alex, ¿puedes acompañarme? Tengo que hacer la rutina en la primera planta. Oye, al carnicero que te ha echado Botox en la cara se le ha ido la mano.&#8221;</p>
<p>&#8220;Jajaja, hola Nuria&#8221; – me gusta el sentido del humor de mi compañera de trabajo. Es extrovertida, amable y bastante escandalosa. Lleva el pelo largo y pulcramente peinado. Como casi siempre…</p>
<p>&#8220;Pues si. Oye, no es por meterme donde no me llaman… bueno, si es por meterme donde no me llaman pero… ¿Qué le hiciste a la doctora Navarro?&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Perdón?&#8221;</p>
<p>&#8220;Oh, si, nena, no me mires así. Cuando le dije que Mónica no podía venir sonrió y me dijo, intentando disimular su entusiasmo, que te llamara a ti.&#8221;</p>
<p>&#8220;Pues, que yo sepa, no le hice nada.&#8221;</p>
<p>&#8220;En fin, con esa mujer, nunca se sabe. Es muy extraña.&#8221;</p>
<p>&#8220;Gracias, eso me tranquiliza.&#8221;</p>
<p>Hicimos la ronda sin más conversaciones que las triviales. Entrábamos en las habitaciones, hablábamos con los pacientes y con sus familias. El que más y el que menos estaba de buen humor. Bueno, siempre hay casos y casos, pero la mayor parte de la gente es muy amable.</p>
<p>El turno de tarde es muy diferente al turno de noche. Durante las noches estás rodeada de gente también, pero estos están durmiendo o tratando de hacerlo, y nosotras estamos vigilando sus sueños. Todo está en silencio, todo está tranquilo. La hora en la que las fieras se amansan solas. La hora en el que las aves nocturnas cuidamos del mundo que tan mal nos trata.</p>
<p>Sin embargo, en este momento, estoy rodeada de gente y todos me miran y me hablan. Todo está más vivo, las escenas no ocurren en blanco y negro. Ves expresiones, escuchas acentos, ves sonrisas y lágrimas y no te sientes única. A veces resulta gratificante.</p>
<p>Cuando estoy haciendo mi trabajo, el trabajo que me gusta, el tiempo parece que no tiene cabida. Aunque venir hasta aquí me da pereza, una vez que llego, me siento llena, me siento útil, me siento bien. Me gusta ayudar, cuidar a aquellos que no pueden o no saben. Me gusta cuando me sonríen y no son conscientes de lo bien que me hacen sentir a mi.</p>
<p>También sufro muchas veces, pero en eso consiste la vida, en que rías y llores, en que seas feliz y desgraciada. En aprender de todo ello y, sin embargo, seguir siendo la misma. Seguir manteniendo nuestra esencia, nuestro yo.</p>
<p>Yo veo nacer y veo morir gente casi cada día. Veo milagros y veo errores. Veo fortaleza y veo debilidad. Y vivo y comprendo la fragilidad del ser humano. Somos tan imperfectos que nunca llegaremos a ser autosuficientes. Podemos intentarlo y luchar por ello, pero siempre acabaremos necesitando algo, o a alguien.</p>
<p>&#8220;Hola Alejandra. ¿Cómo te va la tarde? ¿Puedes acompañarme? Tengo que hacer una ronda.&#8221;</p>
<p>&#8220;Claro doctora&#8221;.</p>
<p>&#8220;Sabes, cuando viniste a este lugar pedí informes sobre ti en tu antiguo hospital.&#8221;</p>
<p>&#8220;Lo imaginaba, espero que fueran positivos.&#8221;</p>
<p>&#8220;Si lo fueron, todos destacaban tu saber estar y tu trato con los pacientes. Y, sabes, me recordaste mucho a alguien.&#8221;</p>
<p>&#8220;Ah, ¿si?&#8221; – realmente, esa mujer de desconcertaba. Debía tener unos 54 años, pero no los aparentaba. Se notaba que era una persona cariñosa, pero solo con unos pocos privilegiados. Lo que de ella se decía por el hospital era que era una mujer muy dura y muy borde.</p>
<p>&#8220;Pues si. Me recuerdas mucho a mi hija. Murió el pasado año.&#8221;</p>
<p>&#8220;Lo siento mucho&#8221;.</p>
<p>&#8220;Si, y yo… tenía 29 años y toda una vida por delante. Pero, como ella misma me dijo, había vivido todo lo que le tocó vivir intensamente y sin desaprovechar ninguna oportunidad.&#8221;</p>
<p>&#8220;Era muy joven…&#8221;</p>
<p>&#8220;Si, pero hay enfermedades que no entiende de edad. Ella luchó mucho por salir adelante, pero no pudo hacer nada para que su corazón siguiera latiendo.&#8221; – unas lágrimas se le escaparon y yo me quedé observándola en silencio. No sabía que debía hacer. – &#8220;Pero bueno, tu no eres mi hija, y ya ha pasado tiempo. Tenemos que seguir, ¿no crees?&#8221;</p>
<p>Ahora entendía ese &#8220;trato especial&#8221; que tenía esa mujer conmigo. Mi paja mental de si yo sería su &#8220;Esther&#8221; y ella mi &#8220;Maca&#8221; en plan &#8220;Hospital Central&#8221;, no había sido más que una imaginación mía. Ella solo quería acercarse porque le recordaba a su hija y, tal vez, lo que quería era &#8220;adoptarme&#8221;.</p>
<p>Aunque se lo que es perder a alguien, no me puedo imaginar como sería perder a un hijo para siempre. ¿Qué sentirán mis padres ahora que no estoy? Nuestra relación de los últimos dos años no fue la mejor del mundo, pero ellos siguen siendo mis padres. ¿Seguiré siendo su hija? Nunca pensé que mis padres me dejarían de hablar por algo como aquello. Ya se que parte de la culpa fue mía por huir aquel día, pero ellos tampoco hicieron mucho…</p>
<p>Seguro que Nadia había tenido algo que ver. Y yo. Durante mucho tiempo me tomé la reacción de mi padre como una ofensa hacia mi y, a pesar de que el intentó recuperar a su niña, no se lo permití. No quería que me volviera a mirar de aquel modo. No quería volver a decepcionarlo. Mi madre, sin embargo, hizo causa común con mi hermana y, aunque acabaron yendo las dos a un psicólogo para tratar de buscar una cura para mi, solo consiguieron dejar de creer en ellos porque les decían que, el único problema, lo tenían ellas.</p>
<p>Por suerte, no se encontraron con ningún loco que les aconsejara una lobotomía o algo similar, como ocurría en España hace no tantos años.</p>
<p>&#8220;Estás algo ida, jovencita. Tienes que prestar más atención.&#8221;</p>
<p>&#8220;Disculpe doctora, estaba pensando y me he despistado.&#8221;</p>
<p>&#8220;No importa. Oye, ¿ya conoces a mucha gente por aquí?&#8221;</p>
<p>&#8220;Pues, todavía no. Pero estoy en un momento bastante…&#8221;</p>
<p>&#8220;No hay excusa que valga. Dentro de dos semanas se casa mi hijo y quiero que vengas a su boda. Va a haber mucha gente joven y seguro que te lo pasa estupendamente.&#8221;</p>
<p>&#8220;Pero, señora, ¿Cómo voy a ir a la boda de su hijo? ¡Si no lo conozco! Además, no conoceré a nadie, no tengo ropa…&#8221;</p>
<p>&#8220;No hay más que hablar, tendrás tres días libres y uno de ellos será para ir de fiesta.&#8221;</p>
<p>&#8220;Se lo agradezco, de verdad, pero no creo…&#8221;</p>
<p>&#8220;Está decidido. Búscate algo bonito, será a partir de las 6 de la tarde.&#8221;</p>
<p>……………………………………………………………………..</p>
<p>Así que, sin querer, estoy invitada a una boda donde no conozco más que a la mamá del novio. Y ahora tengo que comprarme algo bonito para ir yo sola a una fiesta llena de gente. ¿Quién dijo miedo? Ahora solo me falta llegar a un apartamento en llamas y que en la puerta me espere una de esas dicharacheras amigas mías, cuyo único placer es torturarme.</p>
<p>Pero mi apartamento no está en llamas, ni en la puerta me esperaba ninguna mujer. Y eso no quiere decir que, mientras abro la puerta del portal, recuerdo instantáneamente la última vez que pasé por aquí. &#8220;Me llamo Sofía&#8221; &#8220;Hasta luego, Alex&#8221;.</p>
<p>Soy un cuerpo calenturiento con una mente machacada y un corazón roto. Vaya cuadro. Estoy de pie, en medio del portal, sonriendo como una idiota por lo que quiero que pase mañana. No pienso cuestionar las decisiones que el señor del destino ese que tantos quebraderos de cabeza me levanta.</p>
<p>Siento la extraña sensación de que todo está volviendo a empezar pero desde otro punto de vista. Se lo que hay que hacer, y como se hace.</p>
<p>…………………………………………………………………………..</p>
<p>&#8220;Hola Alex&#8221; – a medida que se va abriendo la puerta, veo como ella se aleja – &#8220;Perdona que te reciba así, pero es que tengo las verduras en la plancha. Entra y ponte cómoda, enseguida estoy contigo.&#8221;</p>
<p>&#8220;Hola Sofía.&#8221; – su apartamento es más o menos como el mío. No en la decoración, pero si en el diseño. Debe ser que el mío está menos amueblado… pero este parece mucho más bonito, más acogedor. Es como si tuviera más luz.</p>
<p>Ahora estoy en el salón, tiene un pequeño sofá y ha puesto varios cojines en el suelo, rodeando la mesita central… ¿Dónde vamos a cenar? Interesante.</p>
<p>&#8220;Perdona el recibimiento, pero se me ha echado el tiempo encima y no pude acabar antes de cocinar. Aunque, bueno, así mejor, cenaremos mas calentitas…&#8221; – se ha puesto roja como un tomate y ha abierto los ojos desorbitadamente. – &#8220;Quería decir que la cena estará mas calentita…&#8221;</p>
<p>&#8220;Jajaja, eso espero…&#8221; – ¿lo he dicho en voz alta? Si, lo he hecho y ella me está sonriendo. Sigue teniendo la cara colorada… buena señal.</p>
<p>&#8220;¡Vaya, has traído vino!&#8221; – eso es, corramos un tupido velo. – &#8220;Ten, el abridor. Voy a por la comida y nos ponemos a ello, ¿vale?&#8221; &#8211; ¿me lo prometes? La sequía se va a acabar.</p>
<p>El aroma del corcho me indica que el vino que me ha recomendado el tendero me va a gustar. Es blanco, albariño, tiene un aroma especial, embriagador, casi tanto como su perfume.</p>
<p>&#8220;Se ve realmente apetitoso.&#8221; – si, se ve muy apetitoso… todo.</p>
<p>&#8220;Y tu has traído vino blanco… eso es casi tan afrodisíaco como el champán.&#8221;</p>
<p>Va a ser una noche interesante, de eso no cabe duda.</p>
<p>Empezamos a cenar. Su boca es exquisita. No me canso de mirarla mientras mastica, ella también me mira a mí. Estamos casi pegadas, la una al lado de la otra. Todavía no se como no he tirado la comida sobre mi ropa por mirarla tanto. A penas hablamos, solo decimos cosas triviales a cerca de nuestros trabajos, los silencios son tensos pero no incómodos. De vez en cuando sonreímos y nos miramos más profundamente, parece que ambas rogamos a Afrodita para que la otra de un paso.</p>
<p>Y voy a ser yo. Estoy un poco cansada de esperar. Me acerco a ella despacio, la quiero besar ya.</p>
<p>&#8220;¿Te gusta la cena?&#8221; – vaya corte…</p>
<p>&#8220;Si… si, mucho.&#8221; – y, ahora, ¿qué hago? ¿Lo vuelvo a intentar? Es que me he acercado mucho a ella y ¿ahora?</p>
<p>&#8220;¿Te sirvo más vino?&#8221; &#8211; ¿por qué? ¡Si ya estoy envalentonada! Bueno, ya se me ha cortado…</p>
<p>&#8220;Si, por favor.&#8221;</p>
<p>Me ha desconcertado. Vuelvo a mi posición inicial, pero ahora no la miro. He intentado besarla y me ha rechazado &#8220;educadamente&#8221;, sin decirme nada. Ella me mira y se que está cortada. Pero, ¿qué quiere que haga yo?</p>
<p>Continuamos cenando en silencio, pero ahora si que es un silencio incómodo, estoy pensando en poner alguna excusa creíble y largarme de aquí para volver a mi guarida. Joder, pensé que sería más fácil, o que le gustaba… pero parece ser que he sacado conclusiones precipitadas, tal vez solo quería ser amable conmigo.</p>
<p>El vino se está acabando, y no soy yo la que quiere ahogar sus penas (he descubierto que las penas tienen salvavidas y el alcohol no consigue ahogarlas). Noto que está nerviosa, se debe sentir incómoda por mi intento. Mejor será que me vaya.</p>
<p>&#8220;La cena estaba deliciosa… gracias. Bueno… será mejor que…&#8221;</p>
<p>&#8220;¿No lo vas a volver a intentar?&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Disculpa?&#8221; – la miro y ella tiene la cabeza bajada, no me está mirando pero…</p>
<p>&#8220;Si no vas a volver a intentar besarme…&#8221; – levanta la cabeza. Está colorada…</p>
<p>&#8220;Pues, después del corte de antes, no tenía pensado volver a intentarlo.&#8221;</p>
<p>&#8220;Y… ¿te molestaría si lo intentara yo?&#8221;</p>
<p>&#8220;Tendría que verme en la situación…&#8221; – mi no entender nada.</p>
<p>&#8220;¿Traigo café?&#8221; – se pone de pie y recoge la mesa. Desaparece por la puerta de la cocina y yo me quedo aquí pensando en que es una chica un poco rarita.</p>
<p>Sale de la cocina con una bandeja entre sus manos. Coloca las tacitas sobre la mesa y me da el azucarero. Sirve un poco de café en ambas tazas y posa la cafetera sobre la mesa. Pero yo me he quedado atontada mirando sus tetas&#8230; se ha desabrochado uno de los botones de su camisa y ha hecho todo eso doblando solo su cintura. Su escote ha estado delante de mis ojos todo el tiempo.</p>
<p>Se sienta, me está sonriendo y ahora la que está colorada soy yo.</p>
<p>&#8220;¿Qué te parece si pongo un poco de música?&#8221;</p>
<p>&#8220;Me parece bien.&#8221;</p>
<p>Se acerca a mí. Se está acercando a mí, a mis labios. Si, lo está haciendo. Y despacio. Me da un piquito y se aleja. A lo mejor me precipité un poco antes. Tal vez ella quiere ir despacio… ¡Que cansada estoy de pensar!</p>
<p>&#8220;¿Te gusta bailar? A mi me encanta bailar. Voy a poner un CD de The Cabriolets. ¿Los conoces?&#8221; – Asiento con la cabeza, me gusta la cantante, es sexy. Curiosa elección para el momento.</p>
<p>Comienzan a sonar los acordes de esa canción que tanto me gusta de ese grupo. Es sensual y explícita. Me sorprende… comienza a moverse al ritmo de la música.</p>
<p>Aunque yo no te conozco, te doy lo mejor de mí…</p>
<p>&#8220;Me gusta esa canción… Satisfacción, ¿no?&#8221; – sigue bailando y cantando la canción. Me está encendiendo… que bien se mueve.</p>
<p>&#8220;¿No vas a bailar conmigo?&#8221; &#8211; ¿Quién puede decir que no con ese cuerpo y esa banda sonora? Además, era lo que quería…</p>
<p>Me pongo en pie mientras empieza a sonar el estribillo…</p>
<p>Yo no puedo renunciar</p>
<p>A la curiosidad</p>
<p>De descubrir lo que me haces sentir</p>
<p>Yo quiero satisfacción</p>
<p>Y yo… por eso, sin demorarme demasiado, la tomo por la cintura para contonearme a ritmo de la música, sujetándola, no vaya a ser que se me escape. Rodea mi cuello con sus brazos y me gusta volver a sentir eso. Nos miramos a los ojos, es intensa su mirada.</p>
<p>&#8220;Bésame ahora que nos miran. Me ofrezco a ser objeto de tu deseo, de nuevo al fuego me entrego&#8221; – es que, una mujer te dice algo así y… ¿Qué haces? Responderle, claro.</p>
<p>&#8220;Dices que estás excitada, se despierta tu interés. Te complace mi descaro, sonríes…&#8221; – bendita música. Aprieta los brazos y hace que mi boca se acerque a la suya. Ahora se seguro que no se va a apartar.</p>
<p>Pero tampoco se acerca. Nos quedamos con las narices pegadas, con nuestros labios a pocos centímetros. Nuestras caderas están tan cerca que puedo sentir su temperatura.</p>
<p>Dices que soy provocación</p>
<p>Como te atreves a dudar</p>
<p>Que no tengo remedio</p>
<p>&#8220;Aquí hay una mujer que se atreve a gozar…&#8221;</p>
<p>Ya no puedo con más juegos, es tanto el deseo que se ha despertado en mí, que ya no soy capaz de aguantar más. Subo una de mis manos y le sujeto la cabeza. Pego nuestras bocas y, casi con agresividad, meto mi lengua en su boca. Ella responde cerrando sus brazos alrededor de mi cuello y mi otra mano baja directa a sus nalgas, esas que han estado toda la noche obligándome a mirarlas.</p>
<p>Es tal el impulso calenturiento que experimenta mi cuerpo que casi la levanto del suelo. Su lengua, ahora, es la que invade mi boca y hace una exploración exhaustiva de esa cavidad al tiempo que suelta sus brazos de mi cuello para dejarlos resbalar por mi camisa hasta que ambas manos se apoderan de mis pechos endurecidos.</p>
<p>Separo un poco nuestras bocas para dejar que un quejido se escape de mí, ella ahora me muerde el cuello y pasea su lengua desde ese punto hasta mi oreja y, casi en un susurro, me dice que vayamos a su dormitorio… pero yo he visto un cómodo sofá en la habitación y tengo demasiada prisa para pasear…</p>
<p>La giro casi en volandas y nos dejo caer allí, ella quiere… yo lo necesito. La noto sorprendida con mi prisa, siento como sonríe con tensión, con ganas, con expectativa y yo me siento torpe, acalorada, con ganas de explotar de una vez.</p>
<p>Empiezo a bajar su vestido, ya no se que hacer con la ropa, me sobra todo. Estoy sudando y mi frente se va llenando de gotitas que van resbalando por mis mejillas. Hace tanto tiempo que no estoy con una mujer que casi no se lo que hay que hacer.</p>
<p>Ya la tengo desnuda bajo mi cuerpo y me gusta esa sensación. Su piel es suave, su respiración agitada, sus besos me queman…</p>
<p>Sus manos desabotonando mi camisa. Se sienta y me deja sentada sobre su cuerpo desnudo. Y me desnuda salvajemente, seguramente contagiada por mí, de cintura para arriba y, cuando intento moverme para poder seguir desprendiéndome de mi ropa, me lo impide desabrochando mi pantalón para colar su mano dentro y empezar a acariciarme. Que placer da el placer…</p>
<p>Estoy tan mojada que, antes de que me de cuenta, me está penetrando y yo me estoy moviendo sobre ella, apoyada en su cabeza. Su boca me está comiendo los pechos y solo siento ganas de gritar, gritar y gritar.</p>
<p>&#8220;Me estás volviendo loca…&#8221;</p>
<p>Y tanto que lo esta haciendo. Me está recostando sobre el sofá despacio. Parece que a ella se le ha ido la prisa y ha decidido ser ella la maestra de ceremonias. Retira su mano de mi desesperado deseo y empieza a acabar de desnudarme. Siento sus ojos clavados en mí, me ruboriza, me excita, solo puedo pensar en sus dedos dentro de mi otra vez. Se arrodilla, se pone a cuatro patas y me quedo idiotizada mirando sus tetas balanceándose e hipnotizándome para que me deje querer.</p>
<p>Su lengua recorre mis piernas y estas se abren por arte de magia. Siento su mano en mi pie en una ligera caricia y comienza a ascender por toda la extensión de mi extremidad mientras su boca sigue ascendiendo hacia mi ombligo. Esos dedos que tanto anhelo se acercan cada vez mas al lugar de donde no debieron salir y mi respiración se vuelve a apurar.</p>
<p>Mientras se recrea con mis pechos comienza a atacar mi clítoris una vez más y yo bajo mi mano para jugar al espejo con ella. Quiero tocarla y quiero ver como se corre. Sube a mi boca para dejar que nuestros labios se peleen una vez más, que nuestras lenguas se reconozcan de nuevo, que nuestras salivas se mezclen sin contemplaciones. Estamos empapadas, no hay rincón de nuestros cuerpos que no esté húmedo. Todavía me pregunto como un cuerpo puede supurar tanto líquido.</p>
<p>No se cuantos dedos nos penetran a cada una, tampoco se si llevamos mucho rato gritando o si la única que alborota soy yo. Me estoy deshaciendo por momentos y no quiero ser la única, pero mis fuerzas se van agotando y mi anfitriona sigue con la misma vitalidad.</p>
<p>Retira mi mano de su pubis y me la aprisiona contra el sofá mientras ella sigue machacándome alocadamente. Siento como se abre el grifo que llevo dentro y acabo empapándole la mano y el sofá… y siento como me mira, como me suelta la mano y como va dejándome vacía por dentro.</p>
<p>Ahora me está acariciando tumbada sobre mí. Se que quiere una réplica pero mi cuerpo necesita un pequeño descanso… era mucho tiempo y una se acaba desacostumbrando.</p>
<p>&#8220;¿Quieres una copa? Te noto algo cansada&#8221; – sonríe graciosa y se empieza a incorporar para mostrarse en todo su esplendor.</p>
<p>&#8220;No necesito una copa, querida…&#8221; – ubi sunt? Mejor, carpe diem…</p>
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		<title>Seda blanca</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Jul 2009 13:51:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Descansaba sobre una cama con sábanas de seda blanca, las cuales dejaban entrever la silueta de una mujer semidesnuda. El cabello le caía levemente sobre el rostro, evitando que los rayos de sol irrumpieran su sueño… La puerta chirria… Una mano se desliza por el marco dando paso a una figura masculina que la observa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Descansaba sobre una cama con sábanas de seda blanca, las cuales dejaban entrever la silueta de una mujer semidesnuda.<br />
El cabello le caía levemente sobre el rostro, evitando que los rayos de sol irrumpieran su sueño…<br />
La puerta chirria…<br />
Una mano se desliza por el marco dando paso a una figura masculina que la observa desde la distancia.<br />
<span id="more-352"></span><br />
Con sigilo se adentra en la habitación sin poder apartar la vista del pecho que asomaba entre las sábanas.</p>
<p>Recogió del suelo un pareo con el que con sumo cuidado ató las manos de la mujer al cabecero de forja negra.</p>
<p>Postrado a los pies de la cama, comenzó a deslizar la seda blanca que cubría ligeramente el cuerpo de la mujer, dejando al descubierto las curvas que en la sábana se trazaban.</p>
<p>Aspiro profundamente, pues apenas podía contenerse…</p>
<p>Las yemas de sus dedos ardían mientras recorrían las piernas que se entrecruzaban sin dejar paso a su suelo dorado.</p>
<p>Se lamio los labios y besó el pecho que había estado observando desde la puerta.</p>
<p>Un suave gemido se oyó en el silencio que invadía la habitación.</p>
<p>-Tranquila princesa, sigue soñando. (Le susurro al oído)</p>
<p>Aprovechó la ocasión para posicionarla boca-arriba, pero el gesto de su rostro reveló que la luz la molestaba.</p>
<p>Abrió un cajón de la mesita y vendo sus ojos con un pañuelo que en él se hallaba.</p>
<p>Acaricio sus pechos mientras recorría el cuello con su lengua.</p>
<p>Acorde iba lamiendo todo su cuerpo, retiro el tanga de encaje rojo que cubría su más ansiado deseo.</p>
<p>Elevo una de las piernas a la vez que mordisqueaba el entremuslo y volvió a aspirar profundamente mientras observaba el cálido rostro de la mujer que amaba.</p>
<p>Apoyo su mano izquierda en la pierna, evitando que cayera sobre él, con su mano derecha, ejerció una ligera presión sobre el clítoris, deslizó lentamente la palma por todo su ser y culminó el movimiento introduciéndole su dedo mientras descansaba la palma de la mano sobre la cama.</p>
<p>Suspiros, gemidos y leves movimiento desvelaron el sueño de la mujer que yacía en la cama con las manos atadas y los ojos vendados.</p>
<p>Sin apenas aliento, del placer que invadía su cuerpo, consiguió exclamar:</p>
<p>-¡Que…estas…haciendo!</p>
<p>-No te preocupes mi vida&#8230; Tan solo relájate y disfruta.</p>
<p>Y la beso apasionadamente.</p>
<p>Recorrió con sus besos todo su cuerpo, abandonando cada rincón con una caricia.</p>
<p>De rodillas entre sus piernas, obligándola a permanecer con ellas abiertas, metió sus dedos en la boca y los deslizo dibujando ondas desde su cuello hasta lo más profundo de su ser.</p>
<p>Notó como se iba humedeciendo el dedo y le introdujo otro más.</p>
<p>Los suspiros eran cada vez más constantes y en cada penetración, la respiración se entrecortaba.</p>
<p>Sentía un calor abrasador cada vez que la penetraba y como si de un ataque de ira se tratase, agarro fuertemente sus pechos e inclino la cabeza entre sus piernas.</p>
<p>Recorría con su lengua de abajo a arriba y resoplaba en cada lamida…liberó sus manos de los pechos ya enrojecidos de la presión a la que habían estado sometidos y volvió a introducirle los dedos mientras mordisqueaba el clítoris…</p>
<p>Deseosa de verse liberada, la mujer no paraba d decir:</p>
<p>-Suéltame y déjame que yo también te de placer…</p>
<p>-Para eso no hace falta que te desate&#8230;</p>
<p>Mordisqueó todo su cuerpo hasta llegar a sus labios, se incorporó, y como si a caballito estuviese montando, dirigió su miembro hacia la boca deseosa de la mujer.</p>
<p>Se lo acercaba y alejaba una vez tras otra, apenas la dejaba saborear, y eso parecía inquietarla aun mas, elevaba su cuerpo ayudándose de las piernas en un vago intento por empujarlo hacia su boca.</p>
<p>-Cálmate o te harás daño.</p>
<p>Y cuando desistió de su intento, consiguió lo que había estado aclamando.</p>
<p>Lamio con ansia y cariño, lo rodeaba con su lengua como si quisiese enrollarlo y aspiraba como si de un chupetón se tratase.</p>
<p>La euforia y el deseo les invadía por momentos.</p>
<p>El hombre dudo por un instante en liberarla…pero toda esa pasión se desato por haberla tenido sometida a su placer.</p>
<p>Únicamente la despojo del vendaje que cubría sus ojos.</p>
<p>-No conseguirás que te desate hasta que esto acabe.</p>
<p>Se dio media vuelta y chupo con ansiedad la vagina, dejando que a su vez ella lamiera su miembro.</p>
<p>Metía sus dedos y resoplaba en un intento de calmar el calor que desprendía mientras la mujer peleaba por atraparla y no soltarla.</p>
<p>Alzando la cabeza preguntó:</p>
<p>-¿Estás preparada? Porque yo ya no puedo resistir mas la tentación de estar dentro de ti.</p>
<p>Se colocó entre sus piernas elevándolas una con cada mano para dejar todo al descubierto, se aproximó lentamente dejando su pene apoyado en los labios vaginales durante unos segundos sintiendo como ardían ellos juntos…</p>
<p>Empezó a introducirle su miembro poco a poco y ella quedaba sin respiración en cada centímetro.</p>
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		<title>Amor de madre</title>
		<link>http://mirelatos.com/relatos/amor-de-madre/</link>
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		<pubDate>Thu, 16 Jul 2009 13:50:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[No recuerdo a mi padre. Era demasiado pequeño cuando nos dejó y luego hubo muchos otros hombres&#8230; Yo entonces no podía darme cuenta de que a mi madre le gustaba demasiado el sexo para encontrar una pareja estable. A menudo me dejaba con alguna de sus amigas porque era una mujer joven todavía y si [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No recuerdo a mi padre. Era demasiado pequeño cuando nos dejó y luego hubo muchos otros hombres&#8230; Yo entonces no podía darme cuenta de que a mi madre le gustaba demasiado el sexo para encontrar una pareja estable. A menudo me dejaba con alguna de sus amigas porque era una mujer joven todavía y si a mi madre le gustaban los hombres, ella también les gustaba a ellos. Se conservaba bien y era una mujer atractiva, con buenas curvas.<br />
<span id="more-350"></span><br />
Pero crecí y empecé a darme cuenta de los muchos y buenos &#8220;amigos&#8221; que tenía mi madre. Era difícil para mí aceptarlo pero jamás hablábamos de ello y tampoco hubiera sido justo reprocharle nada cuando tanto le había costado salir adelante sin ayuda. Evitábamos el tema y como nunca se los traía a casa el pacto de silencio pareció funcionar. Ahora la comprendo pero entonces era un adolescente y aunque me mataba ya a pajas -cosas de la edad- no entendía que mi madre era también una mujer y tenía la misma necesidad que empezaba a sentir yo.</p>
<p>Creo que a todo el mundo le ha impactado descubrir la sexualidad de sus padres pero no tanto como a mí. Regresé del instituto antes de lo que esperaba porque la profesora de la última clase no había podido avisar a tiempo de que no iba a venir. Yo estaba encantado de tener una hora menos de clase cuando al abrir la puerta escuché algo&#8230; Sonidos inconfundibles que hasta entonces no conocía más que por las películas porno y que me dejaron helado porque no era ningún vídeo: estaba ocurriendo en mi casa. Dejé la mochila y me acerqué con sigilo al dormitorio de mi madre. Era ella y estaba desnuda y bien acompañada. No pudo verme porque estaba mirando a la pared mientras él se la follaba. No veía su cara pero sí me enseñaba su bien formado culo porque estaba tumbada boca abajo sobre la cama con el culo en pompa. A él no lo reconocí hasta que habló:</p>
<p>-¿Qué? ¿Te gusta cómo te la clavo por el culo, zorra?</p>
<p>-¡Sí, sí, dime cosas!</p>
<p>-¡Puta! –le soltó, y ella soltó un largo gemido cuando se la metió bien metida.</p>
<p>Me quedé de piedra. Es muy fuerte ver cómo tu profesor de matemáticas -¡sí, el muy cabrón era nada menos que el capullo de mates!- sodomiza a tu madre. Le conocía de la reunión de padres y profesores pero jamás se me hubiera ocurrido que se liara con él.</p>
<p>Estuve a punto de entrar. Me sentía tan furioso que pensé en entrar y hubiera sido capaz de romperle la cara a ostias pero no lo hice. Quizá porque me sentía dolido. No me empalmé. Eso puede pasar en las películas porno pero en la realidad es doloroso cuando descubres que tu madre es una viciosa y crees que eso es malo porque todavía eres un crío. Mejor volví a la calle y luego, de vuelta en casa a la hora que se suponía que tenía que llegar, encontré a mi madre haciendo unos macarrones para comer, como si no hubiera pasado nada fuera de lo normal en casa. Yo no pude decirle más que &#8220;hola&#8221; y luego me encerré un rato largo en mi habitación para llorar a solas.</p>
<p>Intenté olvidarlo pero no pude. Mi madre intentaba sacármelo pero yo me negaba a decir nada.</p>
<p>-¿Qué te ocurre? ¿Por qué no confías en tu madre?</p>
<p>Cada día estaba más triste que el anterior, hasta que un día me eché a llorar delante de ella.</p>
<p>-¡Hijo, por Dios, algo grave te ha pasado, que te noto muy raro en los últimos tiempos! ¡Háblame de ello! -me suplicó.</p>
<p>Tristísimo y a la vez furioso, se lo dije por fin:</p>
<p>-Te vi, mamá, te vi con el profesor. Te vi sobre la cama mientras él te lo hacía por detrás y a ti te gustaba.</p>
<p>Ella se quedó muy cortada, sin saber qué decir.</p>
<p>-No sabía nada, yo no quería que lo vieras&#8230;</p>
<p>-¡Ya lo sabía mamá! No quería verlo pero adivinaba que eras una puta.</p>
<p>Nunca me había pegado pero me gané el primer y único bofetón. Se arrepintió enseguida y yo sentí un enorme dolor que no era físico.</p>
<p>-Lo siento, sé que para ti debió ser muy duro&#8230;</p>
<p>Me abrazó, arrepentida, y yo me sentí mejor aunque confuso. Sí, tenía razón en que era una mujer atractiva y debía entenderla. Me estrechó contra ella&#8230; contra unos pechos grandes y apretados.</p>
<p>Sin saber cómo, me empalmé. Creo que tanta tensión había liberado muchas emociones y eso hace que las barreras se vayan abajo. Mi madre se apartó, muy sorprendida, y sentí la mayor vergüenza de mi vida.</p>
<p>-Lo siento&#8230; no quería&#8230;</p>
<p>-Bueno, es normal a tu edad. Además eso significa que no soy tan fea aunque sea tan vieja&#8230;</p>
<p>-No eres vieja ni fea.</p>
<p>Sonrió. Quizás dudó un momento antes de abrazarme y estrecharme contra ella. Me alarmé cuando su pierna se frotó intencionadamente contra mi entrepierna pero no me dejó que me separara de ella.</p>
<p>-Pero&#8230; -protesté yo.</p>
<p>-Es natural. Tienes que aprender a no guardártelo o será peor. Yo intenté hacerlo con tu padre y acabó mal, ¿sabes?</p>
<p>Apenas pensaba en lo que me decía cuando me llevó hasta su escote y se lo bajó. Sus tetas eran grandes, con los círculos bien marcados.</p>
<p>-Pero&#8230;</p>
<p>-Calla. Te habrán dicho que es malo pero es maravilloso y yo lo deseo tanto como tú. ¿No quieres besar a tu madre? Así, bésame en los pezones&#8230;</p>
<p>La besé y mientras me desnudó con mucha habilidad. Agradecí cuando me desabrochó los pantalones y me liberó la verga porque estaba muy empalmado.</p>
<p>-Eres un chico muy guapo. ¿Has estado alguna vez con una chica?</p>
<p>-No.</p>
<p>Sentía mucha vergüenza estando desnudo y con la polla bien tiesa y levantada pero ella se desnudó con toda naturalidad y se tumbó en la cama. Yo me eché sobre ella e intenté metérsela a toda prisa porque ya no pensaba en otra cosa que su coño.</p>
<p>-No tan rápido&#8230; Tienes que controlarte. Dame besitos.</p>
<p>Me paseó la cara por las tetas, el cuello, el ombligo&#8230; Su coño me impresionó porque era grande y tenía un extraño olor. Estaba húmedo pero no me dio asco.</p>
<p>-No tengas miedo. Lámelo.</p>
<p>Lo lamí y me pareció más húmedo. Noté que le gustaba.</p>
<p>-Con la puntita de la lengua. Así… ¿Entiendes ahora por qué me gusta tanto estar con un hombre? ¿Qué tiene de malo?</p>
<p>Tenía razón pero yo no podía pensar en nada. No podía aguantar más la erección para continuar comiéndole el coño. Casi me abalancé sobre ella. Estaba completamente empalmado y quería follarla cuanto antes,</p>
<p>-Mmm&#8230; Venga, amor, métete en el coño de tu mami y fóllatela. ¿Se te ha puesto muy dura?</p>
<p>Dios, mi madre sabía el tono exacto de voz para enloquecer a un hombre. Tenía ese don que no todas las mujeres tienen y yo me volví loco cuando me dijo eso. Le clavé la polla por el coño mojado. Me corrí pronto y ella me abrazó.</p>
<p>-Ha estado bien pero la próxima vez será mejor. Te enseñaré a disfrutar más tiempo.</p>
<p>No había durado mucho pero estaba agotado. Me dejé dormir en sus brazos.</p>
<p>Desperté en su cama. Estaba desnudo como ella y se me puso dura otra vez cuando le vi aquellas tetas tan hermosas que tenía. Al mismo tiempo me sentía raro, muy raro. No es tan fácil aceptar ciertas cosas. Pensaba en si estaba mal lo que había hecho, en que era mi madre. Hasta me dio vergüenza cuando se incorporó completamente desnuda. Me daba vergüenza pero aquella erección no era la típica erección con la que te despiertas muchas veces por la mañana. Se puso sobre mí, con las tetas casi sobre la cara y me cubrió con ellas para que se las comiera.</p>
<p>-Mírame. ¿Crees que soy guapa? ¿Crees que es malo que una mujer disfrute de su cuerpo?</p>
<p>Ella era hermosa.</p>
<p>-No lo creo. Pero, bueno, no sé, soy tu hijo&#8230;</p>
<p>-Sí, eres el hombre que más quiero y por eso he disfrutado más todavía. ¿No te gustaba cuando eras pequeño y te daba besos? ¿Si besarse y acariciarse por cariño es bueno, por qué no esto?</p>
<p>No tenía respuestas y luego he ido descubriendo que tenía razón. Se montó sobre mí y yo no hablé ni me moví apenas mientras dejaba que me cabalgará. Me encantaban sus tetas, grandes y muy firmes para su edad, bailando al ritmo de sus caderas mientras me miraba de una forma que era mucho más excitante que ninguna película porno. Luego pensé en ello todo el día. Al llegar la noche ella se desnudó y yo hice lo mismo. No iba a volver a dormir en mi habitación por un tiempo.</p>
<p>-¿Qué te gustaría&#8230;? -me preguntó ella.</p>
<p>Tragué saliva porque me daba mucha vergüenza pedírselo:</p>
<p>-Yo&#8230; me gustaría hacerlo como te lo hizo él.</p>
<p>Se lo tomó muy bien.</p>
<p>-Venga, tráeme la vaselina del bolso.</p>
<p>Se la di y esperé a que se la pusiera ella misma con la verga lo suficientemente tiesa para entrar.</p>
<p>-Sólo métela… Tengo práctica.</p>
<p>Lo hice. Fue más fácil que con otras mujeres con las que he tenido sexo anal después. Tenía experiencia y mi polla no era la primera que le metían por el culo.</p>
<p>-Dime algo&#8230; -me rogó ella.</p>
<p>-¡Puta! ¡Zorra!</p>
<p>Se rió encantada y yo la enculé hasta acabar de meterle el capullo. Era mi madre y la estaba llamando puta mientras le daba por el culo, tan húmedo como su coño, pero es que me gustaba y a ella también. Luego me sentí mal (cada vez menos) pero el regusto que me había quedado en la polla después de haberme corrido en su ojete no me lo quitaba nadie. Ahora sé que fui un hijo afortunado.</p>
<p>Aunque todavía me quedaba mucho por aprender.</p>
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		<title>A mi manera</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Jul 2009 13:48:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[El sexo es algo maravilloso y si va acompañado de una persona a la que quieres, sea de tu mismo sexo o del otro, mucho mejor. Incluso en solitario si se sabe practicar con imaginación y fantasía. Las personas adecuadas se encuentran, no se buscan. Este es el caso de mi marido. Una persona maravillosa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El sexo es algo maravilloso y si va acompañado de una persona a la que quieres, sea de tu mismo sexo o del otro, mucho mejor. Incluso en solitario si se sabe practicar con imaginación y fantasía. Las personas adecuadas se encuentran, no se buscan.<br />
<span id="more-348"></span><br />
Este es el caso de mi marido. Una persona maravillosa en todos los aspectos y evidentemente le tengo que ensalzar de forma subjetiva, aunque las personas que le conocen coinciden con mi punto de vista. Por lo tanto no exagero al enaltecer sus cualidades. Entre muchas y buenas, aunque también podríamos hablar de las malas que son muy escasas, la principal es la capacidad que tiene de sorprenderme, a veces a diario.</p>
<p>Me gusta el sexo tanto como a cualquier otra persona y disfruto de ello, con mi marido, con mis amigos o amigas o en solitario. En muchas ocasiones siento la necesidad de tener sexo, siento que me fluye la energía por todo el cuerpo y de alguna manera tengo que descargarla. Pero además me gusta verme después de practicarlo, es algo que me atrae de forma especial. En algunas ocasiones me graba en video mi marido, bien masturbándome, bien con otras personas o con él y después me gusta visionarlo tantas veces como me apetezca. Tengo una bonita y amplia colección que por discreción no tengo ninguna intención de publicar en ningún medio.</p>
<p>Algunas veces nos reunimos con los amigos a cenar y entonces es cuando me apetece poner alguno de esos videos que tenemos recopilados. Siempre da origen a una velada de los más placentera y excitante.</p>
<p>Una tarde me encontraba sola en casa. Cansada del trabajo de la mañana en la oficina y aburrida de las tareas domésticas habituales en nosotras. Me senté a ver una de las grabaciones donde Alfonso y yo en compañía de Irene, habíamos tenido un magnifico e inolvidable trío que contaré en los próximos días.</p>
<p>La excitación iba en aumento y antes de empezar a tocarme, tomé la cámara para ponerla frente a mí y grabar todos y cada uno de los detalles de mi solitaria relación sexual. Mientras miraba la televisión, mirando como acontecieron los preámbulos del trío con Irene, me iba tocando por encima de la ropa mis pechos. Coloque mis piernas sobre la mesa para descubrir a la cámara mi sexo, aun tapado por el tanga, que empezaba a notar la humedad de la excitación.</p>
<p>Con una mano seguía entreteniéndome con mis pechos con la otra buscaba incrementar el placer en el que me estaba sumiendo.</p>
<p>La imagen de Irene y mi marido desnudos sobre la cama, me estaba haciendo explotar por dentro, el sopor de los hechos grabados hacía que el mío creciera a cada momento. La ropa me empezaba a estorbar.</p>
<p>Me quité primero la blusa, seguida de la falda. Aun así, el calor de mi piel me rogaba desprenderme de la poca tela que me quedaba sobre el cuerpo. Primero el sujetador. Mis pezones sensibles a mi tacto reclamaban más atención, y se la daba, pero el placer de mi sexo no quería que lo descuidara y continuaba tocándome en ambas partes alcanzando un ritmo que me desbordaba poco a poco.</p>
<p>El tanga desapareció dejando ante el visor de la cámara mi recién depilado sexo. Separaba los labios vaginales para dejar al descubierto la entrada que tanto nos gusta a todos. Uno de los dedos, bien amaestrado para estos fines, movía el clítoris que dejaba de estar escondido y había salido en busca de mis caricias.</p>
<p>Los roces y los movimientos de mis dedos cada vez más rápidos, exigían la presencia de un orgasmo que siempre tarda en llegar la primera vez.</p>
<p>Cambié de postura para reposar gran parte de mi cuerpo a lo largo del sillón quedándome medio incorporada sin dejar de mostrar mi desnudez a la cámara. Una pierna sobre el sillón apoyada casi en el respaldo y la otra pierna dirigida al exterior para permitir colocar el pie en el suelo, hacía que la apertura de ambas, facilitara mi manipulación en el sexo.</p>
<p>Seguía frotando mi pequeño apéndice. Un dedo se tomó la libertad de entrar en la vagina para buscar ese punto &#8220;G&#8221; tan maravilloso que la naturaleza nos ha dado a las mujeres. Frotándolo con el debido conocimiento alcancé el momento más alto del éxtasis.</p>
<p>A pesar de lo bien que lo había pasado, quería o necesitaba más. Otro intento, más caricias, mas sexualidad.</p>
<p>Cambié de postura. Las rodillas sobre el asiento y la cabeza apoyada sobre la parte alta del respaldo. Abrí bien las piernas para acceder a mi generoso atributo con desenvoltura. Articulaba mis dedos para darles entrada a mi vagina alcanzando la excitación deseada. Estaba disfrutando tanto de mi postura que el otro orificio cercano me estaba pidiendo que fuera tratado con la misma dulzura y a la vez con la misma intensidad que su compañero.</p>
<p>No dudé en mojarme los dedos, acariciar mi cavidad anal para lubricarlo como se merecía e introduje un dedo, lo más profundo que pude. Lo movía para dentro y para afuera y de vez en cuando descansaba para hacer que la yema del consolador natural buscara entre las paredes la sensación que provoca esta penetración.</p>
<p>Giraba la cabeza para que la pantalla de la televisión me mostrara la escena de mi marido penetrando a Irene por detrás mientras yo la masturbaba con la mano y besaba en la boca a Alfonso.</p>
<p>Tanta pasión estaba poniendo en mí, que alcanzar un nuevo orgasmo resultó fácil. Aun así quería una vez más y tras unos segundos tocándome entre las piernas, volví a tumbarme sobre el sofá para una nueva sesión de sexo en solitario.</p>
<p>En esta ocasión me centré en mi punto &#8220;G&#8221;. Metí dos dedos en busca de la rugosa pared en la parte interior de mi clítoris frotándolo con la delicadeza y la furia que me permitía la situación y la postura.</p>
<p>Estaba alcanzando un nuevo clímax, al extremo de levantar mi trasero arqueando mi cuerpo, como si estuviera buscando una penetración más profunda.</p>
<p>Un chorro de líquido salió de mí, empapando la toalla que había puesto en el sofá y mi mano quedó marcada de un sabroso sabor y olor. Me lamí la mano como los gatos cuando se limpian saboreando la riqueza y la pureza de mi placer.</p>
<p>Descansé durante unos instantes. Apagué la cámara de video para llevarla al ordenador y descargar las imágenes en un nuevo soporte para visionarlo a posteriori.</p>
<p>Dos días después de tan brillante espectáculo, le propuse a Alfonso ver el contenido de aquel CD. Él encantado de ver cómo me masturbo, accedió en el momento que terminó de ponernos unas copas sobre la mesita del salón.</p>
<p>Da comienzo el espectáculo. Le doy al play para mostrar mi momento de lujuria y me encuentro sobre la pantalla a mi marido desnudo. Me quedé sorprendida, quizás me había equivocado de CD, pero no es así. Alfonso ya había visto mi hazaña en solitario y grabó a continuación la secuencia de una masturbación masculina, la suya.</p>
<p>Tocándose de forma sensual aquel miembro masculino erecto y firme, depilado con el máximo cuidado, su cuerpo limpio de vello hacía mas atractiva su belleza.</p>
<p>Me estaba estimulando aquellas imágenes que provocó a que empezara a tocarme nuevamente ante la mirada lasciva de mi marido. Recorría su mano a lo largo de su precioso pene, arriba, abajo. Se detenía en la punta y apretaba y soltaba. Bajaba la mano hacia la base de su miembro y golpeaba la punta sobre su tripa para volver a frotarse.</p>
<p>Me provocaba especialmente ver ese entretenimiento en él. Se colocó sobre el sofá con las piernas en el asiento mientras su cuerpo reposaba sobre el respaldo y entre los cojines sacó un consolador masculino y miembro fino y lubricado. Abrió las piernas para permitir que ese objeto se introdujera en el interior de su recto hasta el final de forma lenta, pausada, elegante.</p>
<p>Aquello me obligó a masturbarme nuevamente mientras Alfonso me desnudaba con la maestría que le caracteriza. El hizo lo propio para situarnos los dos en las mismas condiciones.</p>
<p>Me puse a cuatro patas sobre el sofá y abrí mis piernas para que mi maravilloso marido me penetrara por detrás en un espectacular acto de amor entre los dos.</p>
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